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Santo y seña para una escuela de matones

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Santo y seña para una escuela de matones

Santo y seña para una escuela de matones
mayo 16
11:31 2018

Es raro que las feministas y los intelectuales de la izquierda bistec en Cuba no hayan organizado otra guerrita de los e-mails para exigir que cambien el nombre de aquella morisqueta a la que llaman Atención al hombre. Después que hasta los Boy Scouts han suprimido el “boy” para que las little girls no se sientan postergadas, sólo falta que nuestros aguerridos reclamadores de boberías se sumen a la lucha del progresismo de jerga.

Con el nombre actual, los Scouts ganaron en claridad y concisión. Pero dudo que suceda igual en el caso de aquel engendro fidelista. ¿Cómo le llamarían? ¿Atención a la mujer y al hombre, a las cubanas y cubanos, a las revolucionarias y revolucionarios? Fragorosa labor lexicológica la que les espera a nuestros salvadores de la patria y de la dignidad humana.

Y total, para nada. Pues de la misma manera que el hábito no hace al monje, aquello de la Atención al hombre no dejaría de ser lo que siempre ha sido: otra de las artimañas inventadas por Fidel Castro para robotizar a los cubanos (y a las cubanas). Con el agravante de que ésta alinea entre sus aberraciones más dañinas, aun cuando los historiadores y cubanólogos no se hayan detenido a examinar en detalle su naturaleza fratricida.

Poniendo por delante el proyecto de Atención al hombre, Fidel Castro redondeó en la Isla sus dogmas neoesclavistas en materia laboral. Y por si fuera poco, también renovaría la vieja maquinaria de represión paramilitar al estilo de los Camisas negras de Mussolini.

Luego de habernos hundido en la total miseria, no iba a resultarle difícil sonsacar a los más menesterosos (sobre todo del interior del país) para que participaran en la formación de contingentes como el Blas Roca y otros, cuya principal función –dijo- sería dedicarse a construir edificios, puentes, carreteras, presas… trabajando día y noche, en jornadas más extensas que las impuestas por los amos de esclavos en tiempos coloniales, viviendo en barracones, aislados de sus familias, pero con cuotas “especiales” de alimentación y con salarios por encima de la media, entre otras pocas limosnas. Al final resultó que aquella no iba a ser esa la única (ni la principal) tarea de los contingentes. Como bien conoce cualquier cubano, sus miembros tendrían otra misión, que era disfrazarse de “pueblo enardecido” y dejarse guiar por los organismos de represión como tropas de asalto contra las manifestaciones de protesta o descontento popular.

No fue la primera estratagema ideada por Castro para conseguir que la población se reprimiera a sí misma, sin que el régimen necesitase sacar los tanques a la calle. Pero sí fue la más eficaz, la mejor organizada y, en suma, la definitiva. Del macabro laboratorio de los contingentes como tropas paramilitares no sólo surgieron las actuales hordas de represores vestidos de civil que actúan contra la oposición pacífica en la Isla. También provienen de allí los camisas rojas del chavismo venezolano y los sicarios que ahora mismo atropellan y matan a jóvenes estudiantes que se rebelan contra Daniel Ortega en Nicaragua.

“El secreto de la atención al hombre es la clave en la construcción del socialismo”, había expresado Fidel Castro en un discurso por el aniversario 30 de su llegada al poder. Y al año siguiente, en la misma fecha, fue aún más específico: “Cuestión clave en el contingente –dijo- es la atención al hombre”. No serían las únicas veces que iba a insistir en el asunto. Lo que nunca tuvo a bien aclarar es dónde radicaban la clave y el secreto.

Pero ya que nada trajo de original como cebo para sistematizar la máxima explotación de los trabajadores, me permito colegir que el secreto y la clave de la Atención al hombre han consistido en servir como santo y seña para la creación de escuelas de matones y torturadores, los cuales, para colmo, actúan gustosos bajo el estatus de sicarios baratos.

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Sobre el autor

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández (La Habana, 1954) es escritor y periodista. Durante la década de los años 80, trabajó para diversas publicaciones en La Habana, y como guionista de radio y televisión. A partir de 1992, se desvinculó completamente de los medios oficiales y renunció a toda actividad pública en Cuba. Premio de Narrativa 'Reinaldo Arenas' 2017, tiene 17 libros publicados. Actualmente reside en la ciudad de Miami.

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