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Siete vidas del idioma

Siete vidas del idioma

Diciembre 18
21:11 2010

La cantante se va de gira, sí, ¿pero por dónde? La cantante se va de gira dando portazos: “…unos portazos/ que siente todo el país”. La cantante es una palabra al viento, cortada, cercenada, hecha trizas, deshecha en menudos pedazos, rota y abandonada, descalabrada, ceniza tinta en sangre bajo las botas de los militares, los tacones de las emperatrices, las puntas de los zancos de los artistas circenses. La cantante canta con voz ronca en las tabernas del puerto. Con voz aflautada en los salones de baile. Con voz entrecortada, ausente, bajo la ducha, mientras se masturba. El “rombo del vestido” de la cantante, colgado de un perchero contra la puerta del cuarto de baño, “responde a la primavera”.

La cantante canta claro, pero también oscuro.

Los entrecomillados son versos de Rolando Jorge en un libro bellísimo, compilación editada por la Editorial Silueta (Miami, 2010) y compuesta por los poemarios Satori, Crónica sobre Saló, La gracia, Trigal con cuervos, Avalanchas, Escrito con ceniza, Manual para niños rusos y Diarios de epilepsia. La poesía en La cantante se va de gira quema etapas, agudiza los sentidos y enciende la imaginación, en una sucesión de entrecruzamientos, búsquedas y formulaciones cuyo destino final –entre sus muchos destinos– no puede ser otro que el de festejar, nacimiento tras nacimiento, las siete vidas del idioma: un gato que no se muere nunca y cae casi siempre de pie. Rolando Jorge lo advierte, por si alguien se llama a engaño: “Toman esta calle o la otra por verte/ En el aire algo así como cajas chinas te anuncia”. En La cantante se va de gira el poeta no se parece a nadie y se parece a todo el mundo. Como la libertad guiando al pueblo, su escritura puede utilizarse para bien o para mal, a favor o en contra, según la pusilánime, arribista o implacable mirada que le eche el lector.

La cantante se va de gira por todos los estados de nuestro subconsciente, a través de los inusitados senderos de nuestra memoria afectiva, descolocando los campos trillados de la experiencia pasajera, rompiendo sobre la playa primigenia en la noche de los tiempos: “Chilla la concha de mar/ y todas las ideas humanas/ chocan contra la marea/ de alguien que fuiste tú”. La cantante palpita y nos celebra en este libro diferente o trivial, desafiante u obediente, retórico o posmoderno.  Nadie nunca sabe nada aquí. Aquí el lector tiene la última palabra.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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