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Sobre el Cid Campeador

Sobre el Cid Campeador

Sobre el Cid Campeador
julio 23
19:57 2015

Al lado del amor cortés, surge a finales del siglo XII lo que se conoce como la literatura trovadoresca, que descansa en los criterios de Ovidio y Juvenal contra las mujeres.

El Poema del Mío Cid, con su rima asonantada y metro irregular, es una canción de profundo lirismo que narra la gesta bélica del infanzón Rodrigo Núñez de Vivar (1047 a 1099) contra los musulmanes en España. El Cid logra acceso a la corte mediante su matrimonio con doña Jimena Díaz, la hija del conde de Oviedo y prima hermana del rey Alfonso VI de León.

En el Mío Cid no hay una cultura alternativa, y el papel positivo está personificado en Núñez de Vivar, un matador de musulmanes a nombre de la Virgen María; es el héroe del ciclo cristiano que tiene en el Grial a la consumación del guerrero místico. Su perfección guerrera está facilitada por la sumisión de su mujer y sus hijas, que le esperan rezando en un convento a que termine sus correrías por tierras moras. Las mujeres en el Cid (Jimena) son abnegadas y virtuosas.

El Cid, es el guerrero de Dios y la Virgen María, que castiga a los infieles musulmanes; en su campaña promete una ofrenda de guerra a la Virgen María. Pero los triunfos militares del Cid se deben a un elemento no recogido en el cantar: contar con el apoyo militar de varios estados musulmanes españoles, especialmente de Almutamiz, rey de Sevilla.

El Cid simboliza al esposo ejemplar y padre de familia abnegado; pero, sobre todo, que obedece a las autoridades superiores, en su caso al Rey. Sin embargo, el tema que con más fuerza comparece y el menos considerado resulta el de las bodas de las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol y la afrenta cometida contra ellas por sus esposos, los condes infantes de Carrión.

A la hora de lavar la ofensa, la tragedia de sus hijas: el abuso físico y cometido contra ellas por sus esposos y la violación por la fuerza abandonándolas en pleno campo, no son aireados en la Corte, ni incluso es un elemento considerado por el propio Cid, su padre, más interesado en una reparación material, como la devolución de sus espadas y del dinero que del abuso cometido contra sus hijas.

En el Mío Cid se trasluce la potestad del padre para con las mujeres que componen la familia, al conceptuarse su papel por encima de la madre, pues el hombre era considerado engendrador de la vida. Cuando el Cid parte hacia el exilio forzado por el Rey Alfonso VI, deja recluidas a su esposa y dos hijas en el monasterio de Cardeña. Asimismo, en ocasión en que parte hacia la corte del rey Alfonso VI, para negociar el matrimonio de sus hijas doña Sol y doña Elvira, el Cid manda que las encierren hasta su retorno, con el fin de asegurar la virginidad de las mismas. Así, en la España del Cid, el padre tenía la potestad de casar a sus hijas, parientas y sirvientas con los candidatos que eligiera.

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Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

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