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Sobre el Proyecto del Museo de La Casa Azul

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Sobre el Proyecto del Museo de La Casa Azul

Sobre el Proyecto del Museo de La Casa Azul
mayo 29
02:45 2016

 

Un querido amigo me ha escrito preocupado por los planes de ese cuarto que estoy planeando construir para los Archivos, y me sugiere que si no sería mejor donar todos los documentos y demás a una institución que se ocupe de ellos. Supongo que está pensando en la Universidad de Miami. Sé que lo hace con la mejor intención, y también me dice que un cuarto de madera se lo llevaría el viento.

Bueno, salvo en algunas zonas de este país, y las mansiones de los Trump, la mayoría de las casas en Estados Unidos son de madera: cottages, bungalows. Que es el caso de la mía. Cuando un tornado destruye en cualquier parte las viviendas, no anda escogiendo nada más las de madera, arrasa con cualquier edificio, como sucedió aquí, en Texas, en junio del 2000, cuando un tornado “movió” un edificio de 31 pisos en el Downtown.

Ese no es el problema. La idea de crear ese cuarto en el patio de La Casa Azul es trasladar todos los archivos y documentos de los últimos 35 años y más para acá, de modo que yo pueda organizarlos, identificarlos y ponerlos al día. Es una labor que podría hacer entre col y col (es decir, entre escribir mi propia obra, editar y publicar Linden Lane Magazine, LLM). Allí en el storage, aunque cerca de mi casa, lo único que cogen es polvo y silencio. Y siempre tengo la inquietud de que el pago de $100 al mes es una carga pesada para los fondos de LLM, casi inexistentes. Me da ansiedad pensar que si no tengo el dinero me cerrarán el storage. ¿Comprenden ahora? Llevo cuatro años pagando esa cifra.

Esos archivos viajaron conmigo a Miami y volvieron, porque yo no los dejé abandonados, porque soy una persona responsable y porque quizás –tengo que confesarlo– si algo me llamó la atención del “estudio” que hacíamos obligado en la Universidad de La Habana era ese sentido histórico con que Marx vio la vida, aunque se equivocara en todo lo demás. De modo que se me quedó esa manía, o como quieran llamarla. No por eso vivo en el pasado. Vivo en el Presente Eterno, por eso también considero que tengo la obligación de mantener vivos, organizados y bajo control, todos esos documentos.

Porque además, soy una acuciosa investigadora de la vida de los demás, siempre lo fui en Cuba, me apasiona saber cómo vivían hace 200 o 300 años atrás los escritores y artistas cubanos. Me considero una biógrafa.

El Proyecto del Museo de La Casa Azul (Centro Cultural Cubano ‘Heberto Padilla’) es un proyecto vital que no necesita esperar por mi vuelo al Cielo. Es un proyecto de ahora, del presente eterno, donde están mi colección de obras de arte, de cubanos y de todo lo que he encontrado y encuentro de otros artistas. Colección que se precia de obras de Picasso, Sorolla y, créanlo o no, un cuadro de los años 30, hecho en New York, de Frida Khalo. Y de muchos artistas valiosos. Además de las obras de los cubanos, empezando por los dibujos infantiles de Juana Borrero, y muchos otros.

Heberto Padilla se equivocó cuando a principios de los años 80 me decía: “Yo no he venido a Estados Unidos a hacer una revista en español”. Pues luego cedió ante mi insistencia y fundamos Linden Lane Magazine & Press. Luego, en vista de que yo lo guardaba todo, me decía siempre: “Yo no vivo en un museo”. Pues yo vivo en un museo y él está “viviendo”, su memoria, en el Museo de la Casa Azul. Es un museo privado, pero que también contempla recibir visitantes y, por supuesto, una web site que permita a los estudiosos revisar los documentos y las obras de Heberto, y otros. Donde también estará en forma digital toda la obra pictórica de nuestro querido artista Eduardo Michaelsen, como fue su deseo, y me expresó antes de fallecer, en documento que poseo pidiendo que así sea.

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Pero este proyecto, como todo, necesita de los recursos económicos que yo no tengo, de donaciones de instituciones y fundaciones. Si piensan que deliro, que el dinero es tan sólo para los izquierdistas y no para un pequeño museo privado que recoge la vida de los escritores y artistas cubanos en el exilio, les recuerdo que yo creo en las Promesas del Señor Jesucristo y que una de ellas dice: “Pide y se te concederá”. Y también en aquella que dice que la Fe mueve montañas. Yo creo en su Palabra y declaro que el Proyecto del Museo de la Casa Azul está en camino, pues es una idea de Dios puesta en mi corazón.

Yo recibo las riquezas del Reino de Dios, pues soy una hija suya y heredera de todo lo que Él ofrece. “El Señor es mi Pastor, nada me faltará”, como dice el Salmo 23.

Espero que encuentre en ustedes, queridos amigos, el apoyo que nunca me ha faltado en todos estos años de publicar Linden Lane Magazine y también de La Casa Azul.

‘Vida de Tula’, una biografía de la poeta y escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873):

https://www.createspace.com/6300526

Sobre el autor

Belkis Cuza Malé

Belkis Cuza Malé

Belkis Cuza Malé (Guantánamo, 1942), escritora, pintora y editora, ha publicado los libros "Cartas a Ana Frank" (1966), "Juego de damas" (2002), "La otra mejilla" (2007) y "Los poemas de la mujer de Lot" (2011), entre otros. En 1971 fue encarcelada por el castrismo a raíz del “Caso Padilla”, poeta con el que estuvo casada. En 2011 Miami le entregó las llaves de la ciudad. Dirige la revista Linden Lane Magazine desde Texas, donde reside actualmente.

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1 comentario

  1. Félix Luis Viera
    Félix Luis Viera junio 03, 23:26

    Palante, Belkita.

    Reply to this comment

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