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Teatralidad pictórica en la obra de Alexis Pantoja

Teatralidad pictórica en la obra de Alexis Pantoja

agosto 09
15:05 2012

0_pantoja_aEn lo profundo, en las determinantes estructuras sociales y culturales subyacentes, Cuba es toda una metáfora de “la vida en sueño”, de ese tipo de sociedades medievales (románticas) que duermen y sueñan con la maldecida  circunstancia que les rodea. Sea el agua, la geografía, la naturaleza cultural de la isla, Cuba reafirma a lo largo y ancho de su territorio una plasticidad teatral virulenta, evanescente, mediante la cual la “conciencia nacional” prefiere disolverse en el absurdo y lo paradojal, o marginarse en lo grotesco y lo mordaz.

No cabe duda que la cultura cubana usa desde siempre ese doble lenguaje expresivo para mitigar la no correspondencia de los sueños con la realidad, con la circunstancia que le es afín y termina maldiciéndola; de ahí que en el subconsciente construya, haga suya, toda una escena cuyo drama se apoya en las dos columnas que sostienen ese teatro (o teatralidad): la de lo absurdo, por una parte, y la del poder por la otra.  En medio de esa doble circunstancia, la obra pictórica de Alexis Pantoja intenta reflejar ciertos códigos (matices) y metáforas que presuponen la identificación y  desmitificación de esa realidad.

¿Por qué en casi todas sus piezas pictóricas Pantoja representa a los personajes en forma de sueño? ¿Qué es lo que puede apoyar ese ensueño personificado?

Si observamos la realidad actual cubana desde una perspectiva consciente, desmitificada, limpia de toda teoría filosófica o cultural, el escenario se nos presenta como una gran máquina cuyo engranaje se mueve perfectamente a través del uso del “poder” y de lo que se convierte en “absurdo” sobre ese poder. Es decir, no habrá delimitación de espacio y tiempo cuando un deseo pase a ser un absurdo y viceversa. No hay delimitación en la concurrencia, pero hay desplazamiento orgánico, cuántico. No podremos determinar cuándo, pero sí captar el desdoblamiento que nos lleva a inferir conceptualmente la maldecida circunstancia.

Esta objetividad conceptual de no poder determinar cuándo la fuerza del poder contribuye a padecer la ironía, colma toda la obra pictórica de Pantoja. Si miramos profundamente en sus cuadros, la realidad se nos presenta desdoblada, pero sin distinguir cuándo. De ahí lo absurdo, incluso lo grotesco de la plasticidad. El espacio pictórico se nos presenta como “teatralidad” entre esos dos referentes metafóricos que son las figuras en sueños y las circunstancia que las rodean, objetos medibles por la razón práctica. Por ello se hace  inamovible el espacio, pero si fuéramos a una reconstrucción cognitiva (lo que realmente se puede considerar conceptualmente como metáfora pictórica) éste se mostraría infiriendo una movilidad orgánica, como cuando se entra en contacto con la escenificación real (de la vida que transcurre) de la cultura cubana.

Hasta donde sé, la historia de la plástica cubana ha estado al margen de esa “teatralidad” orgánica y  sistémica, porque no ha comprendido a fondo los distingos de una cultura de “la vida en sueño”. La dinámica de las artes plásticas en Cuba solo reconstruye ciertas partes de ese todo orgánico; aunque por otro lado distingue una forma metafórica de esas partes. Las artes plásticas aún continúan atribuyéndose su propia dinámica de conocimiento y sensibilidad. Pero en este caso “la teatralidad pictórica” de Pantoja asume la sutileza del desdoblamiento orgánico y el resultado pudiera ofrecer otras interrogantes al tema “culturológico” sobre la mal ponderada apertura de cambio en la “cognición poética” de las artes plásticas en Cuba.

Se trata por ahora de alejarse de esa incertidumbre artística por la cual el arte no responde a nada, sino a lo que desea responder. La “teatralidad” no es una poética en sí, sino un camino hacia la poesía, hacia el acto poético, hacia la desmitificación del arte por el arte. La “teatralidad” es una representación conceptual, todavía por superar, de una meditación poética. De esa “teatralidad” que acabamos de reseñar, base de la obra pictórica de Alexis Pantoja, surgen  las siguientes preguntas, a las cuales más adelante un esfuerzo crítico podría responder satisfactoriamente:

¿Por qué la representación de diversas realidades al unísono en esa teatralidad?

¿Qué pasos cognitivos dio el sujeto pictórico para que resultase  ese enfoque de teatralidad?

¿Qué indujo al sujeto pictórico a ese desdoblamiento de la realidad escenificada sobre la cultura cubana?

¿Por qué duermen los personajes y las figuras dentro de una diversidad real que parece estar despierta y viva?

¿Qué da orden y sentido a ese cosmos pictórico de teatralidad?

Yo veo que las respuestas comienzan a tomar sentido cuando se asume el reto de pintar a partir de esa maldecida circunstancia.

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