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Tras los grandes estanques de hielo

Tras los grandes estanques de hielo

Tras los grandes estanques de hielo
noviembre 29
23:48 2014

 

 

 

 

 

 

 

 

Detrás de los grandes estanques de hielo
sigue congelada la blancura
los animales se metieron en sus hoyos
suerte que tu lengua se mantiene tibia
y que los orificios por donde respiras
y haces las cosas tremendas
para que no aborrezca la próxima nevada
tienen su rejuego de estrategia
a veces creo me tienes de lombriz
una que si fuera a comerse tu desenfado
sería como una solidez de la fricción
de la escarcha contra las hojas
y de los pasos de los animales
inventando, como tú, mantenerse.

Pero no vivo en una película
en esas ocasiones cuando estás rendida,
es decir, tu alma se ha desvanecido
porque es obvio que el resto de ti vigila,
en esas ocasiones paso por la taberna
me gustan los secretos ajenos
esos que rasgan en la madera también tibia
de las prostitutas que llegaron
porque todo el mundo quiere
sudar su dificultad
en la gran Nación,
incluso los que cuando gobiernan la joden;
me entran unos deseos de joder a mí
irresistibles,
antes que todo se deshiele y nos inunde,
podría pasar con “el culo al aire” sobre el hielo
pero meto la lengua en la jarra de cerveza
y dejo con unas pocas propinas
que la gran nación me acaricie el pene
y me siento, como si esa posible piedad
de llegar a ser presidente fuera posible;
dejaría igual los secretos de la madera
y cuando regrese al amanecer
con el olor de alguna puta
con flores y café recién colado
volverte a escuchar esos planes
donde harías una gran pista para los dos
con un vals de fondo donde también dices
podríamos arrastrar el mismísimo culo sin congelarnos
por alguna extraña razón
prefiero ser el animal escondido
en una taberna de madera donde los secretos sean
las lenguas sudorosas de la gran Nación
que volverán a reconstruir los desalmados.

Sobre el autor

Juan Carlos Recio

Juan Carlos Recio

Juan Carlos Recio (Santa Clara, 1968). Poeta y narrador. Su libro “El buscaluz colgado” fue Premio de la Ciudad de Santa Clara en 1990. Obtuvo también una primera mención en el Premio Julián del Casal de la UNEAC, en 1991, con su poemario inédito “Hay un hombre en la cruz”. Ha publicado, entre otros, los poemarios “Sentado en el aire” y “La pasión del ignorante”. Desde el año 2000 reside en la ciudad de Nueva York, donde edita el blog Sentado en el Aire.

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