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Travesti en los tiempos de Napoleón (I)

Travesti en los tiempos de Napoleón (I)

noviembre 25
19:07 2012

0 al travestiHenriette Faver (o Favez) Caven nació en 1791, en Place de la Riponne, Lausana, Suiza. No hay muchos datos sobre sus orígenes. Se sabe que la familia era huérfana y se encontraba bajo la protección de un tío militar. Apenas una adolescente, el tío la casó con el joven oficial Jean Paul Renau y los tres, integrando las huestes napoleónicas, marcharon a la guerra en Alemania.

Henriette tuvo una hija que murió a los ocho días de nacida. Su marido pereció en batalla y la joven viuda de 18, sola y desamparada, tuvo que elegir entre las pocas oportunidades de una mujer de entonces para poder sobrevivir: casarse o hacerse prostituta.

Mas, mujer de armas tomar, ella encontró una tercera vía.

El estudiante de cirugía

Viajó a París para estudiar medicina en la Sorbona. Y aunque por entonces las profesiones de cirujano y médico eran por separado, no se diferenciaban en prejuicios: a las mujeres no les estaba permitido estudiarlas.

La Revolución y el Código Napoleónico habían despenalizado el travestismo como delito en Francia. Aprovechando esto y siendo una desconocida en la ciudad, Henriette se disfrazó de hombre. El engaño fue exitoso. Pronto fue conocida como el estudiante de cirugía Henri Faver. Quizá por algún caso parecido, su contemporáneo Byron escribiera: And all that´s best of dark and bright/ Meet in her aspect and her eyes (Y lo mejor de lo oscuro y deslumbrante / Se dan cita en su porte y su mirada).

Vida en el ejército

De un carácter y tenacidad extraordinarios, Faver supo imponerse a su época con valor y determinación. Al graduarse de médico cirujano, la falsa Henri ejerció su nuevo oficio en las fuerzas armadas. Enrolada bajo las órdenes del célebre cirujano Dominique Jean Larrey, fue una más en el contingente de 600,000 hombres reunidos por Napoleón I para invadir a Rusia en el verano de 1812.

Es conocido el resultado que tuvo esa desastrosa expedición. Sólo su gran tesón y una gran suerte ayudaron a la Faver a ser una de los 58,000 sobrevivientes de la terrible retirada. Enviada a España, cae prisionera de las tropas del Duque de Wellington en 1813, tras la derrota francesa en la batalla de Vitoria. Sin embargo, mujer de muchos recursos, logra sobornar al carcelero y escapa a caballo, volviendo a Francia.

Pero al parecer lo español le atraía demasiado. Vuelve a cruzar la frontera y ejerce como médico en el hospital de Miranda del Ebro, siempre sin que se descubra su verdadero sexo. A la firma de la paz de 1814, viaja de retorno a París y desde allí decide tomar rumbo a la isla de Guadalupe, en las Antillas Francesas. Pero las cosas no le salen bien en la isla, por lo que  pone sus ojos en la Antilla Mayor.

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