Neo Club Press Miami FL

Tres consecuencias de la crisis brasileña

 Lo último
  • Trump, Bolton y los cuatro chiflados Se trata de la implacable “razón electoral”. Eso es lo que está tras este infernal griterío. Es absurdo (y peligroso) militarizar la frontera con miles de soldados. También es criminal...
  • La caravana y el nativismo Miles de centroamericanos se dirigen hacia la frontera méxico-americana. Son, más o menos, ocho mil. Trump ha dicho que “no pasarán”. Su vice Mike Pence afirma que Juan Orlando Hernández,...
  • Cubanos en Venezuela Luis Almagro afirma que 22 000 cubanos se infiltraron en Venezuela. Almagro es el Secretario General de la OEA. Tiene buenas fuentes de información. No existe la menor duda de...
  • Bolsonaro y Cuba Jair Messias Bolsonaro pudiera ser el Presidente de Brasil el próximo 28 de octubre. Los brasileños se ven en el espejo de los vecinos venezolanos y se aterran. Las encuestas...
  • ¿Discutimos realmente el Proyecto de Constitución? L’État, c’est moi. Luís XIV El gobierno cubano nos vende la idea de que el Proceso de Discusión del Proyecto de Constitución, en barrios, centros de trabajo y escuelas, es...

Tres consecuencias de la crisis brasileña

Tres consecuencias de la crisis brasileña
mayo 16
23:37 2016

 

Dilma Rousseff afirma que le dieron un golpe de Estado. No es verdad. Le aplicaron la Constitución con saña política, pero dentro de los márgenes de la ley. Los poderes legislativo y judicial la desalojaron de la casa de gobierno mientras se lleva a cabo un proceso de impeachment. En 1992, con la entusiasta ayuda del Partido de los Trabajadores (PT, el de la señora Rousseff), fue expulsado el presidente Fernando Collor de Melo por el mismo procedimiento. El que aimpeachment mata a impeachment muere.

La salida de Dilma tiene (al menos) tres tremendas consecuencias políticas y sociales.

En el plano internacional se descabeza el loco proyecto del Socialismo del Siglo XXI. Aunque Brasil no formaba parte del núcleo duro (Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua), el godfather de esa banda era el profesor marxista Marco Aurelio García, fundador y arquitecto del Foro de Sao Paulo, amigo de las FARC, gran consejero de Lula da Silva y de Dilma Rousseff y hombre muy cercano a los servicios cubanos de inteligencia. Ello ocurre en el peor momento para la corriente populista en América Latina, hoy en caída libre.

Sucede tras la imputación por cohecho (recibir sobornos) a Cristina Fernández de Kirchner y a su hijo Máximo, por lo cual pueden acabar en la cárcel, y junto a la inmensa crisis venezolana, que arrastrará a Nicolás Maduro si la oposición consigue que se cumplan las leyes y logra llevarlo a las urnas por medio del proceso revocatorio.

Acaece poco después de la caída en picado de la popularidad de Michelle Bachelet por la corrupción de la que acusan a su hijo, y de la sacudida económica que estremece a Ecuador, cuyo gobierno, carente de recursos, ya consume un 44% del PIB nacional (era un 22 cuando Correa llegó al poder).

La segunda consecuencia importante de la salida de Dilma tiene que ver con la reevaluación de los programas asistencialistas ejecutados por el gobierno del Partido de los Trabajadores. Se suponía que el plan de ayuda “Bolsa Familia” (en realidad, creado bajo otros nombres por Fernando Henrique Cardoso) era un modelo para la inclusión social y el fin del hambre y la pobreza en el país, pero cada año son más los brasileños que solicitan la asistencia del Estado.

En sus inicios, unos doce millones de personas recibían una cantidad en metálico, sujeta a que vacunaran a los hijos y los enviaran a la escuela –lo que es una magnífica idea–, pero hoy percibe ese dinero un 26% del país: más de 50 millones de brasileños. ¿Cómo puede proclamar el PT, como si fuera un triunfo, tras más de una década en el poder, que hay menos pobres y se ha terminado el hambre, cuando el número de personas adscritas a “Bolsa Familia” se ha cuadruplicado? Eso, en gran medida, es un contrasentido.

Hay un elemento perverso en medir la calidad de los gobiernos por la intensidad del gasto social en que incurren. Siempre es necesario y justo ayudar a quienes lo necesitan, pero el objetivo de cualquier sociedad basada en la existencia de la propiedad privada y el mercado libre (como es Brasil teóricamente) debe ser crear las condiciones materiales y subjetivas para que cada familia sea capaz de sostenerse adecuada y responsablemente sin necesidad de acudir a las transferencias de recursos de quienes lo han conseguido previamente.

Dicho sea de paso, Lula da Silva y Dilma Rousseff no inventaron el populismo ni la corrupción en Brasil. Se limitaron a llover sobre mojado. El gigante latinoamericano tiene una vieja tradición populista en la que comparecen todos los ingredientes del mercantilismo: clientelismo, capitalismo de amiguetes, proteccionismo, y un largo etcétera que inevitablemente desemboca en la corrupción.

Afortunadamente, la tercera e importantísima consecuencia tiene que ver con eso: el surgimiento de la conciencia de que hay que luchar contra la corrupción, no sólo porque esa práctica nefasta encarece todos los bienes y servicios que la sociedad adquiere, sino porque pudre el sistema político y los fundamentos morales en un país que ya estaba especialmente predispuesto y anestesiado.

¿Para qué esforzarse en estudiar y trabajar si todo lo que hay que hacer es mediar entre el gobierno y la corrupta empresa privada (Odebrecht) o pública (Petrobrás) para conseguir una buena tajada que debe repartirse con los políticos y funcionarios? El joven juez federal Sergio Moro se ha convertido en un ídolo nacional y la operación que dirige, Lava Jato, en la urgente llamada de atención sobre la corrupción, un mal cuyo alivio no puede esperar un día más.

¿Será Brasil, por fin, el país del futuro? Esta crisis puede ser un buen punto de partida. Ojalá así sea.

http://www.elblogdemontaner.com/

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner ( La Habana, 1943). Escritor y periodista. Ha publicado alrededor de treinta libros, varios traducidos al inglés, el portugués, el ruso y el italiano, entre ellos las novelas "La mujer del coronel", "Otra vez adiós" y "Tiempo de canallas". La revista Poder lo ha calificado como uno de los columnistas más importantes en lengua española, y en 2012 Foreign Policy lo eligió como uno de los 50 intelectuales más influyentes de Iberoamérica. Reside entre Madrid y Miami.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Cuánto valor cuesta no tener valor (fragmento)

José Hugo Fernández

Para Imre Kertész, el célebre escritor húngaro, Premio Nobel de Literatura en 2002, “el destino del varón en esta tierra no es otro que destruir lo tierno y lo bello,

Leer más
  Luis de la Paz

En los tiempos difíciles de Heberto Padilla

Luis de la Paz

    En una remotísima tarde de verano, sería el año 71, o tal vez el 72, el escritor José Abreu Felippe, a quien tanto le debo, me mostró un

Leer más
  Alcides Herrera

No me hables más

Alcides Herrera

                  El futuro soy yo y en él me siento. Es su bar. Me rodea Copenhague y una brisa futura me acaricia

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami