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Un blog que se fue para quedarse

Un blog que se fue para quedarse

Un blog que se fue para quedarse
Enero 25
21:43 2015

Lo bueno, dicen, es como el Sol: se esconde pero no desaparece. Por esa razón, ahora tenemos en las manos, en forma de libro, una muestra de ese blog que definió una época en la blogosfera cubana. Una antología de lo que fue una creación antológica, dual y colectiva, seria y delirante. Me explico.

Cuba Inglesa (CI) partió en dos la historia de la blogosfera nacional (a. C.,  antes de Cuba Inglesa; d. C., después de Cuba Inglesa), y que ahora un fenómeno tan poco convencional emerja en una plataforma tan convencional como puede ser un libro de papel, es algo completamente lógico y deseado. Es la famosa guinda del pastel.

La nostalgia, esa fuerza tectónica que ha alentado obras, movimientos, corrientes, existe en una forma muy especial denominada CIstalgia —nostalgia de CI—, que nunca se ha disipado. Pero Cuba Inglesa no es solo CIstalgia. Es mucho más. Fue, sigue siendo, la consecuencia de algo definido como “choteo hedónico”, lo cual propició un fenómeno muy novedoso: la cohabitación de lo enjundioso con lo banal, de lo analítico con lo lúdico; un espacio de libertad y libertinaje. Un delirio de contradicción, un lugar donde expresarse o hacer catarsis. Por encima de todo, CI fue el sitio añorado donde no te ponen cortapisas para gritar o hablar bajito.

Blog de culto, los creadores de CI lograron lo que nadie: ese espacio libre, sin censuras, ese foro de Roma, ese ágora de Grecia, esa Speaker Corner de Londres, esa plaza de Tlatelolco, esa Revolución de los Jazmines, ese solar inglés, esa playa nudista, ese gran prado donde vivir sin ataduras. Donde pudimos ser uno y todos a la vez y proyectar al mundo la opinión sin menoscabo a la estridencia, sin reducir la altisonancia. Lo mismo desbordamientos que mesuras. Sin ambages. Así de extremo. Fue, más que nada, un ejercicio de radicalidad. Un escenario donde proyectar personalidades. Una pantalla gigante. ¿Habrá que llevarlo al cine?

Madre es la CIstalgia pero hijos de Cuba Inglesa, en consecuencia, somos todos.

Ese blog, como ya dije, fue creación dual y colectiva. Primero hay que mencionar a los padres del cordero. Color a quien honor merece: ellos, los responsables de la misión redentora por la vía de la palabra sin censura, la fuerza mayor detrás del éxito de Cuba Inglesa, Idabell Rosales de Añel (primero las damas) y su esposo, Armando Añel de Rosales, se nos dibujan hoy con los tonos más vivos de la paleta, con el esmalte a fuego en los metales.

2Q==La labor de ambos, el encomiable trabajo de artesanía hecho de nudos y puntadas, fue lo que consiguió tejer el complejo tapiz que se llamó Cuba Inglesa, un entramado de ideas y conceptos, un ecosistema delicadísimo donde maniobrar intereses, a veces antagónicos, a veces agónicos, con un resultado que nunca antes ni después se vio en la blogosfera cubana.

Pero, a la vez, CI fue un resultado colectivo. Colaboradores, “anonimones” de buena y mala voluntad, troles, personajes severos y personajillos de parodia, todos fueron importantes en un espacio virtual sin paredes donde no había nombre o jerarquía. No puedo dejar de recordar a la adusta doña Elvira, que cuando se armaban aquellas riñas diarias de patio de vecina siempre clamaba a viva voz: “Morigeración, templanza”, ni al Colero de Cuba Inglesa, el viejecito recién llegado de la isla, quien no lograba frenar la compulsión de ser siempre el número uno en las colas y a veces hasta “marcar” y “rotar” en su afán de ser también el dos y el tres para opinar siempre que se publicaba una entrada.

Todos, imaginados o reales, contribuyeron a mantener (y habrá quien diga a destruir) ese hábitat único, rara avis que un buen día aparentemente dejó de respirar. Sí, el ave fénix siempre es raro.

Desaparecida Cuba Inglesa, la CIstalgia cristalizó inmediatamente en una multiplicidad de esfuerzos de blogueros que pretendieron meterse en los zapatos de Añel, o en los tacones de Idabell, o enfundarse las sábanas fantasmales y las máscaras de los “anonimones”, o los trajes casi siempre grotescos de los troles.

En esos días empezaron a aparecer los llamados “blogs CI”: Cuba Ilesa, Cuba Ilusa, Cuba Inmersa, lo que un bloguero llegó a calificar como las Siglas Universales en Expansión, y otro, como una floración en reclamo festivo del espíritu original.

Y aunque existía un nicho que necesitaba ser llenado en la entonces ya alicaída blogosfera cubana, hay experiencias, por originales, únicas, que es difícil que se vuelvan a repetir. Después de todo, Cuba Inglesa llegó a tener una personalidad muy propia, de esas que dejan huellas, imprimen carácter (además de caracteres) y nada hay más personal, e irrepetible, que una huella digital.

Prólogo al libro “Cuba Inglesa. Antología del único blog inmoderado de la blogosfera cubana”, presentado el pasado mes de diciembre en el Festival del Arte y la Literatura Independiente de Miami (VISTA).

Así, las sucesivas generaciones del fenómeno CI se propusieron fugazmente, y sin que lo llegaran a conseguir, crear su propio universo y congregar a los nostálgicos de lo que fuera Cuba Inglesa; a todos aquellos que opinaron, insultaron, alucinaron, razonaron, desbarraron, acusaron, participaron, descargaron, satirizaron y se divirtieron; sobre todo se divirtieron; insisto, se divirtieron, en el blog de los Añel. Hoy todos esos quizás estén de fiesta.

Hoy, se me ocurre, todos esos  integrantes de la comunidad CIstálgica, un verdadero museo viviente de escritores, ensayistas, poetas, blogueros, locos, troles, flora y fauna que desfiló por Cuba Inglesa, tienen, tenemos, algo físico, que no desaparecerá, para rememorar aquellos días.

Algo que podrán, podremos, llevar bajo el brazo como el banquito  en que se apostaba el Colero a la espera de un post donde opinar. Se me ocurre pensar que este podría ser el primer paso de una caminata especial que nos conduzca a lo desconocido. Eso tenía Cuba Inglesa. Inventó universos e islas paralelos, y hasta originó la primera blogonovela de la historia: Erótica (el surgimiento de un concepto, la refundación perenne, el salto adelante).

Sea esta entrada —bueno, este prólogo; lo acepto, este prolegómeno— un homenaje a los que hicieron posible que hoy sintamos la CIstalgia, en especial al matrimonio Rosales Añel, y también a todos los que invertimos tiempo, o sufrieron enfados (los hubo; grandes), o recibimos alegrías, porque como dice el proverbio hebreo, “el que da nunca debe acordarse, pero el que recibe nunca debe olvidar”.

La puerta, la compuerta, con esta antología, ya está abierta. Lo próximo está por verse. La CIstalgia ya está servida. Estamos todos convocados a la mesa. A disfrutar de nuevo de esa buena mesa, de ese gran divertimento muy en serio, de ese manjar, que tuvo una vez por nombre Cuba Inglesa.

http://www.amazon.com/Cuba-Inglesa-Spanish-Edition-Ediciones/dp/150333290X

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Sobre el autor

Rolando Aniceto

Rolando Aniceto

Rolando Aniceto es graduado de Periodismo de la Universidad de La Habana. Además de en Cuba, ha trabajado en medios de prensa de Venezuela, Estados Unidos y Reino Unido. Durante doce años se desempeñó como productor de la BBC de Londres, ciudad en la que reside. Sus relatos y textos han aparecido en los últimos cinco años en medios digitales de varios países.

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3 comentarios

  1. Armando Añel
    Armando Añel Febrero 02, 05:17

    No nos cansaremos nunca de agradecer la gentileza, el talento y el humor de nuestro querido amigo Rolando. Un abrazo

    Reply to this comment
  2. Rolando
    Rolando Febrero 02, 06:56

    Todo lo contrario… Gracias a ustedes, amigos.

    Reply to this comment
  3. Francisco Alemán
    Francisco Alemán Febrero 07, 13:03

    Con un prólogo así, hay que encargarlo ya. Felicitaciones.

    Reply to this comment

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