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Un emisario de las tinieblas

Un emisario de las tinieblas

septiembre 06
14:56 2011

1-AlaminoNo se sabe si las últimas declaraciones del cardenal Ortega son sinceras o hipócritas. Hay declaraciones de ocasión, declaraciones interesadas, declaraciones sardónicas y hasta declaraciones imposibles (como la que nos ocupa). ¿Cambios? ¿Qué cambios? ¿Se refiere el cardenal a que ahora la policía política cubana utiliza gases lacrimógenos contra la oposición y antes usaba porras? Ante el cinismo de Ortega y Alamino uno se ve tentado a pensar que está ante una misión imposible: Darle crédito a este absurdo emisario de las tinieblas.

 

Según aseguró la Iglesia Católica este domingo, los “cambios” emprendidos por Raúl Castro y el “clima de diálogo” reinante en Cuba han permitido la peregrinación a lo largo y ancho de la Isla de la Virgen de la Caridad del Cobre, primer evento de este corte en más de medio siglo de comunismo. Cambios. Diálogo. Tal vez se refiere Jaime Ortega a las palizas propinadas a mujeres disidentes en las calles, o tal vez a la feroz represión desatada, por poner un segundo ejemplo semejante, en el oriente del país. O tal vez quiere creer que es señal de cambio que unos religiosos puedan pasear una estatuilla en andas en lugar de que un gobierno sea capaz de normalizarse en la diferencia antes que reprimirla atrozmente. Diálogo, para Ortega, parece que es todo aquello que le permite seguir viviendo a costa del sufrimiento de los cubanos.

Es difícil colocarse en el pellejo de quien le aplaude las gracias a un personaje como Raúl Castro. En la piel del camaleón. Pero el aplaudidor sigue ahí, recordándonos a todos, como una evidencia terrible –prueba de leso delito—, que usted puede rezar y rezarle a Raúl Castro, creer en Dios y creerle a Raúl Castro, servir a Dios y servirle a Raúl Castro. O servirle a la Iglesia, que viene siendo, al menos en Cuba, prácticamente lo mismo.

Le dice Raúl Castro a la Iglesia que él no ha ordenado la represión contra las mujeres opositoras, y la Iglesia “se lo cree”. Como si la susodicha Iglesia ejerciera en Hong Kong y sólo fuera a Cuba de visita. Como si sus integrantes hubiesen nacido todos en Montecarlo o Alaska. En cualquier caso la agonía castrista –simbólicamente reflejada en la moribundía de Fidel Castro, la muerte de Casas Regueiro y el arribo a la edad límite de la generación de la Sierra Maestra— está coincidiendo en el tiempo con la crisis económica mundial, la regresión del chavismo, el clímax de la revolución de las telecomunicaciones y la eclosión de Internet. Y ante ciertas cosas, ante el peso de ciertos acontecimientos, ni siquiera pueden las tinieblas.

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