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Un hombre, un escritor: Félix Luis Viera

Un hombre, un escritor: Félix Luis Viera

Un hombre, un escritor: Félix Luis Viera
junio 08
16:03 2015

Conozco a Félix Luis Viera desde hace mucho, pero primero había conocido sus cuentos. Así que cuando lo vi parado delante de mi tomándose un café en una reunión de escritores, lo identifiqué antes de saber que tenía frente a frente al autor de Con tu vestido blanco.  Su mirada traviesa, su pícara sonrisa, su algo desgarbada figura y su hablar pausado, me revelaron a un hombre que anda siempre a la caza de un buen tema, de un buen amor, como el personaje de sus cuentos en Precio del amor.  Siempre quise hacerle estas preguntas, que hoy, al fin, comparto con ustedes.

Rebeca Ulloa: ¿Qué significa para ti haber nacido en un barrio marginal como El Condado, en Santa Clara, en el mismo centro de Cuba? ¿Crees que tiene alguna importancia para tu literatura, sientes orgullo por haber nacido en El Condado?

Félix Luis Viera: Ese barrio ha sido decisivo para mi creación literaria. Tomemos en cuenta que mis dos primeros libros de cuentos, Las llamas en el cielo y En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983), y asimismo mi novela Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela 1987 y Premio de la Crítica 1988), tienen como escenario El Condado y su marginalidad. Según varios críticos, estos libros sobresalen por el tratamiento que se la da al pasado republicano. Y a la vez por sus valores al abordar el mundo marginal. Se ha hablado bien de estos libros, pero no soy yo el que ahora deba expresarme sobre mí mismo o de mi obra de manera elogiosa.

Cada cual debe estar orgulloso del lugar en que nació. O no, quizás simplemente se nace en un lugar y ya. Depende.

La marginalidad, la pobreza, no hay por qué glorificarla. De la pobreza se sale, de la marginalidad igual; o hay que salir. Glorificar esos estadios y decir sentirse orgulloso de ellos, por haber nacido allí, es, por ejemplo, lo que da combustible, en muchas ocasiones, y en ciertas proporciones, a quienes les conviene que exista la pobreza, la miseria, lo marginado por ellos mismos.

Sucede como con los indígenas. Aquí en México y otros países hay instituciones estatales encargadas de atenderlos. Atenderlos quiere decir obrar en favor de que sigan siendo indios, de que continúen jodidos, marginados. Pero estas instituciones afirman que los ayudan, puesto que les respetan sus costumbres, incluidas sus lenguas, y su atraso cultural. Sabemos que es difícil convencer a un indígena para que deje de serlo. Pero tampoco he visto un plan a largo plazo para lograr que en un futuro, sí, muy lejano, comprendan que la civilización es otra cosa. Hay muchos funcionarios que viven de ellos, es decir, que cobran salarios y viáticos a veces sustanciosos para “ayudar” a los indígenas.

Una cosa es mantener las raíces culturales de un pueblo, exponer y conservar sus tradiciones, y otra muy distinta mantener a parte de ese pueblo en el salvajismo.

Y parece que tengo cierto apego con lo marginal. Mi novela El corazón del rey —según varios críticos la mejor que he escrito, y yo estoy de acuerdo— aborda el tema de lo marginal pero ya durante la revolución castrista, de 1963 a 1968 aproximadamente.

RU. Eres un  dotado por los dioses, digo yo, porque eres poeta y bueno…. Novelista y recibes premios… cuentista y también has recibido premios y estás entre los mejores de tu país… y como periodista, eres increíble… entonces: ¿Cómo haces para moverte de un género a otro, de la literatura al periodismo, como pez en el agua?

FLV. Gracias por tus palabras. Mira, solo soy un articulista, en algunos casos de opinión política y social, y en otros escribo sobre obras literarias. Creo que para ser periodista se necesita dominar el reportaje in situ, la entrevista a partir de la posesión de un alto bagaje de información, saber seleccionar información, elaborar perfiles editoriales, trazar una propuesta editorial considerando el efecto según una situación específica. Y yo no he realizado nunca nada de esto. Vaya, que si lo que yo escribo como articulista se publicase en las paredes en lugar de periódicos, entonces yo sería, digamos, un “paredista”, no más.

RU. ¿Cómo haces para ir de un género literario a otro?

FLV. Cómo lo hacía más bien. No sé si habrás leído por ahí que con el libro de cuentos Precio del amor, publicado en 1990 en Cuba, por la Editorial Letras Cubanas —reeditado recientemente por Alexandria Library, de Miami—, y que contiene cuentos de hace 30 años, anuncié que me retiraba del género porque ya, según mi cuenta en esos momentos, 1990, la vida no me alcanzaría para escribir las novelas que tenía en mente y los poemas que sin duda habrían de asaltarme. Y no me alcanzará. Por otra parte, era demasiado, y ya sentía mucho agotamiento.

En 2010 publiqué por la Editorial Iduna, de Miami, mi poemario La patria es una naranja, que posteriormente tendría otras ediciones, incluida una en Italia, donde el libro recibió un premio. Los borradores de La patria es una naranja los escribí, de 1995, cuando llegué a México, a 2000; luego, durante una década, los fui trabajando mientras escribía y daba los toque finales a mi novela Un ciervo herido y asimismo reescribía completamente la novela El corazón del rey, 720 cuartillas.

Así, cuando salió a la luz La patria es una naranja, manifesté que ya cerraba mi trabajo en la poesía, no era posible, aunque me vengan de cuando en cuando motivaciones, no podría continuar con ambos géneros, no tengo vitalidad para eso; o será que la novela, con el tiempo, te va exigiendo más y más tiempo para ella, y más esfuerzo.

Sobre La patria es una naranja han dicho críticos y lectores que es mi mejor poemario. Yo creo lo mismo.

RU. ¿En cuál de los géneros te sientes más cómodo?

FLV. Bueno, en la actualidad, claro, solo en la novela, y también antes, cuando escribía los tres géneros, en la novela. Esta resulta un quehacer destructivo, día a día hay que darle, y te va comiendo la vida durante uno, dos, tres, cuatro, diez, doce años… Pero es el más flexible de los géneros, y el que más hiel y miel te aporta en varios sentidos. A veces la maldices, cuando la estás escribiendo, a veces la amas.

RU. ¿Dirías que tus personajes femeninos, protagónicos de los cuentos de Precio del amor, representan a la mujer moderna, que decide no solo su vida sino el momento en que puede ocurrir el encuentro amoroso o no? ¿Cómo defines tú a la mujer moderna? ¿Por qué escoges a esta mujer para protagonista de tus cuentos?

FLV. Bueno, no representan los personajes femeninos de estos cuentos justamente, a la “mujer moderna”. Si te remites a los antes dicho, los cuentos se desarrollan en la década de 1980 y creo que hay uno de 1979. Ya ha llovido bastante. Pero no solo eso, porque una época podría, una “modernidad”, abarcar todo este tramo, sino porque a partir de 1990 la mujer, no sé si para bien o para mal, expresa un “desarrollo”, hasta hoy que la deja muy lejana de aquellas fechas sin embargo no tan lejanas.

Ninguna mujer ni nadie “define su vida”, en el caso de las relaciones amorosas. En las últimas décadas, sobre todo las feministas han enarbolado esa banderita de que la mujer determine si quiere o no tal relación o sexo o lo que sea de este estilo.

En realidad, la mujer, lo demuestra la Historia, tiene el poder en cuanto a tales decisiones. Desde hace más de 400 años está demostrado lo dicho: la mujer —salvo tal vez casos de imposición por cualquier motivo de época— es la que decide; es la más fuerte en cuanto al sí o no erótico o erógeno o amoroso. Si no fuera así, no hubiera que conquistarlas.

Y es la mujer lo más bello, y a la vez lo más enigmático que ha creado la naturaleza. Eso lo sabe todo el mundo, aunque muchos digan que las flores y el amanecer y el ocaso y eso. La mujer es bella por lo que tiene, por lo que da, por lo que refleja, por lo que insinúa. Fíjate que no hay ningún imitador ni travestido ni alguien de este corte que pueda reproducir, con naturalidad, el gesto de amor, de ternura, de una mujer. Fíjate bien, y verás que tengo razón.

Las mujeres mismas se saben lo más bello de la naturaleza, por eso entre ellas mismas se celebran, se envidian, compiten, en ocasiones se odian debido a belleza de más, belleza de menos.

Y ahí tienes que Dios, la naturaleza, quien fuere, las bendijo con puntos de placer erótico en diversas partes del cuerpo; algo de lo que carece el hombre. Será para compensarles ciertos padeceres que deben afrontar debido a su género.

RU. Hay cierta similitud en el personaje coprotagonista de un cuento a otro, un hombre que siempre anda, de alguna manera, en busca del amor. ¿Como defines a este hombre?

FLV. Un hombre que busca el amor, creo que busca lo desconocido en cuanto al amor, vive para eso, para hallar ese enigma que, decía antes, representa cada mujer. Y tengo la impresión de que estará buscándolo toda la vida. Y nunca lo hallará.

RU. Una curiosidad… ¿En este hombre coprotagonista, un poco romántico y otro poco, morboso hay rasgos del Félix Luis Viera persona?

FLV. Sí. Sobre todo en lo romántico. Un “acceso” de romanticismo, de ternura, de cierto hombre hacia cierta mujer, puede ser muy largo. Y en ese lapso ese hombre determinado queda incapacitado para lo morboso, lo carnal. Y eso es muy bonito.

Y ahí tenemos el sexo, el que todo lo salva, o el que todo lo hunde.

RU. ¿Qué hay de verdad y qué de imaginación en las historias que cuentas en Precio del amor?

FLV. Si no hay imaginación, no hay creación literaria. Pero la imaginación surge de la realidad o de la “verdad”, como dices. Hay en el libro, en la sección de lo que se podría llamar fantástico, un epígrafe de Bécquer donde consta que toda obra de la imaginación (suponemos que se refiere a lo fantástico) tiene un punto de contacto con la realidad. Y así es.

En Precio del amor hay verdades que pudieron ser, otras que casi fueron, y así… A uno se le ocurre el cuento siempre a partir de una realidad, enfatizo. A veces sucede algo y uno piensa: “¿pero qué tal si hubiera sido así?”. De cualquier manera, en toda obra literaria tiene que primar la condición, la entraña humana, de lo contrario, es una anécdota de esquina.

RU. Una inquietud… los cuentos de  “Precio del Amor” los escribiste entre 1979 y 1984, una época convulsa en Cuba, donde vivías entonces. La pregunta es: ¿Cómo escribiste estas historias de amor, un tanto ajenas a la situación política de la Isla?

FLV. Bueno, ya había publicado dos libros de cuentos, los dos de El Barrio, y me decidí por estas historias que me sacaban de la cuerda anterior. Algunas personas, siempre de mala fe, pienso, afirmaban que cuando yo me saliera de El Condado (Las llamas en el cielo, En el nombre del hijo, Con tu vestido blanco) no podría escribir más nunca algo valioso. También, decían, que no dominaba yo el diálogo y el narrador omnisciente. Con Precio del amor creo que les demostré que estaban equivocados. Claro, no lo escribí solo por eso, sino además porque quería escribir esas historias.

El libro tuvo buena venta, pero la crítica periódica escasa. Sin embargo, fue finalista del Premio de la Crítica 1990, un reconocimiento que yo había recibido en dos ocasiones anteriores.

Precio del amor, me decían varios amigos, no recibirá ese premio, precisamente porque no estaba en la onda política. Sin embargo, aunque ahora no te puedo decir de memoria, los libros que recibieron el Premio de la Crítica ese año eran en verdad muy buenos libros, lo merecían.  

RU. Precio del Amor es tu último libro de cuentos, o el último que escribiste… ¿No  te decidirás  a volver  al  cuento? ¿No vas a deleitar a tu público con otro libro de cuentos tan precioso como este?

FLV. Ya te contesté. Seguiré solo con la novela. Tengo una, La sangre del tequila, en proceso editorial, y este mes termino otra, Un loco sí puede.

Ya me dirás si estas dos, más las que te faltan por leer, ya publicadas, también tienen momentos “preciosos”.

Gracias.

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Sobre el autor

Rebeca Ulloa

Rebeca Ulloa

Rebeca Ulloa (Guantánamo, 1949) es narradora, periodista, guionista de radio y televisión, promotora, productora cultural, crítica y ensayista. Técnica en informática, fue profesora universitaria y asesora de tesis de grado de la Facultad de Comunicación Social (Colombia 1998-2008). Es también curadora y ha obtenido numerosos lauros y reconocimientos por su obra literaria y radial. Su primer premio literario lo recibió a los 15 años de edad. Ha publicado varios libros con la coautoría del maestro Arístides Pumariega.

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4 comentarios

  1. mercedes eleine gonzalez
    mercedes eleine gonzalez junio 08, 20:23

    Me hubiera encantado hacer esta entrevista pero se me adelantaron de manera magistral. Excelente.

  2. Lupe
    Lupe junio 08, 23:17

    Eso de “paredista” está interesante y comico, tambien modesto.

  3. DoRa
    DoRa junio 08, 23:58

    Excelente entrevista! Y Felix tan original como te lo imaginas cuando lees sus cuentos. Definitivamente genial!

  4. Abel
    Abel junio 09, 06:17

    Tus respuestas, Viera, tienen la gracia y la inteligencia que caracteriza tu literatura. Nada de alardes “intelectuales”: la sencillez que sabemos siempre significa algo grande.

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