Neo Club Press Miami FL

Un modelo chino con tintes eclesiales

Un modelo chino con tintes eclesiales

Un modelo chino con tintes eclesiales
mayo 17
16:58 2012

Según apuntó el editorialista Orlando Márquez el pasado 16 de mayo en la revista Palabra Nueva, órgano de la Arquidiócesis de La Habana, en Cuba “la alternativa al diálogo y a la transformación gradual es sencillamente la confrontación y la transformación radical”. Hay que detenerse aquí, incluso reproducir el párrafo completo en el que se inserta la frase, porque el mismo contiene las claves ocultas de lo que el régimen castrista avizora para el futuro cubano inmediato: una especie de neocastrismo por el estilo del modelo chino, con la Iglesia jugando el papel de garante espiritual y el embargo desmontado sin penas ni glorias.

Enfatizó Márquez en el editorial de Palabra Nueva, en respuesta a las numerosas críticas recibidas por el cardenal Jaime Ortega (quien de visita en Estados Unidos llamó delincuentes y desequilibrados mentales a un grupo de opositores que se atrincheraron en una iglesia de La Habana en marzo de este año):

“La postura del cardenal Ortega, y la de la Iglesia, es la misma de Benedicto XVI: procurar la transformación de la sociedad (cubana) hacia más inclusión, más oportunidades ciudadanas, menos restricciones y más libertades, la búsqueda de nuevos modelos sociales con paciencia y sin traumatismos, sin que nadie quede excluido. ¿Por qué? La respuesta no es tan complicada: la alternativa al diálogo y a la transformación gradual es sencillamente la confrontación y la transformación radical, una experiencia similar a la de 1959, de la cual arrastramos aún las consecuencias, sólo que ahora sería de signo distinto”.

“Nuevos modelos sociales”. ¿Cuáles son esos? Ya se sabe que, si son realmente nuevos, sencillamente no existen. La llamada “Tercera Vía” explorada por el ex primer ministro inglés Tony Blair una década atrás propuso más capitalismo del bienestar en un marco de libertades que, como todo el mundo conoce, el castrismo nunca permitiría. Y si el editorialista se refiere al “socialismo del siglo XXI” esgrimido por Hugo Chávez, todos sabemos que no es más que el socialismo del siglo XX perpetrado por Stalin, Ceausescu, Castro y tantos otros delincuentes uniformados. ¿Entonces? Sólo nos queda el modelo chino, el tristemente célebre esquema de capitalismo industrializado más represión política que con tanto éxito ha conseguido mantener en el poder a los mandarines comunistas.

Es a lo que, consciente o inconscientemente, se refiere Márquez cuando habla de “diálogo” y “transformación gradual” (interminablemente gradual). No hay otra. Se nos echa miedo con el coco del estallido social, la confrontación y los traumatismos porque en el fondo, aunque no sea políticamente correcto decirlo en público, las elites conservadoras asumen (con la Iglesia y la intelectualidad neocastrista en primer plano) que los cubanos son incapaces de manejar civilmente una democracia desarrollada, verdaderamente abierta y plural. Supuestamente, la masa anárquica precisa palo y zanahoria; la alternativa es el caos. En esta cuerda, la apuesta raulista pasa por perfeccionar un capitalismo similar al chino, pero más dependiente del área de los servicios (turismo) y la cultura (recreación), orientado a parasitar al sector privado a base de impuestos abusivos y, sobre todo, a beneficiarse del levantamiento del embargo, su baza por antonomasia. Y todo parece indicar que en este caldo de cultivo la Iglesia Católica constituiría un ingrediente imprescindible.

Hacia esta suerte de modelo chino están decididos a navegar diversos grupos en la diáspora (término con el que a ellos les gusta identificarse), básicamente conformados por empresarios e intelectuales, los siempre inevitables creadores de opinión. No hay que olvidar que en China, en lugar de mantener al margen al empresariado privado emergente, el Partido Comunista lo ha absorbido en considerable medida, integrándolo institucionalmente. La Central de Trabajadores de Cuba (CTC), que en la Isla es un simple apéndice de la dictadura, ya está haciendo lo mismo con los pequeños empresarios, o cuentapropistas, residentes en el país, y no sería de extrañar que algo similar intentara el PCC con los Carlos Saladrigas y compañía: acogerlos en su seno introduciendo quizá un ligero retoque eufemístico (Partido Revolucionario Cubano por Partido Comunista Cubano, pongamos) con vistas a moderar el impacto mediático.

¿Será viable todo esto? En cualquier caso, se trata del modelo de futuro por el que ya apuesta la vieja guardia de la Sierra con el objetivo de mantener a sus herederos al mando en una Cuba neocastrista. Para ello, con la ayuda de la Iglesia y la diáspora “respetuosa”, el régimen se apresta a implantar “el diálogo y la transformación gradual” a los que, tal vez sin tenerlo todavía muy claro, se refiere Orlando Márquez. Sería, cómo no, un muy gradual diálogo excluyente. En China llevan décadas en eso.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Armando de Armas en el Festival VISTA:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Una trompetilla, eso es la libertad

José Hugo Fernández

  La trompetilla se fue de Cuba. Su ausencia representa para nuestra gente lo mismo que representó la retirada de los cohetes soviéticos para el régimen. De pronto, ya no

0 comentario Leer más
  Ángel Santiesteban

La Parca merodea

Ángel Santiesteban

  A la abuela se le ha hecho costumbre mantener la vigilia en las madrugadas. Espera impaciente en la oscuridad porque de todas maneras quedó ciega por la diabetes, y

0 comentario Leer más
  Nilo Julián González

Querido padre

Nilo Julián González

                si dejara de buscar el asombro de todo y del mundo si dejara de ver con sanidad con este es mi cuerpo

0 comentario Leer más
  Yosvani Oliva

Tenga cuidado la noche

Yosvani Oliva

                Ándese sobreavisada la noche tan permisora de este bufón aburrido buscando quien lo contente. Trastoca las prioridades y a quemarropa dispara estrellas

0 comentario Leer más
  Baltasar Santiago Martín

¿Suicidio?

Baltasar Santiago Martín

  En memoria de Juan O’Gorman             No entres al río con los bolsillos llenos de piedras como hizo Virginia; antes que suicidarte, arrójale las

0 comentario Leer más

Lo más reciente: