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Un país de gente sentada

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Un país de gente sentada

Un país de gente sentada
abril 26
18:44 2016

 

Lo que se ha impuesto en Cuba en el último medio siglo, más que el socialismo, que el castrismo, que el totalitarismo, ha sido el arquetipo irresponsable. Para triunfar, dicho arquetipo debía fermentar por un tiempo en la estructura totalitaria, es verdad, en los mecanismos de control propios del sistema que lo haría viable antropológicamente hablando, pero ya existía. Solo que a partir del advenimiento de la llamada “revolución cubana” alcanza categoría, masificándose e imponiéndose.

La salida hacia el exilio de las clases vivas –responsables– del país a partir de 1959, constituye el pistoletazo de arrancada de la carrera hacia la consolidación del arquetipo irresponsable en Cuba, que comienza paulatinamente a hacerse mayoritario, y luego aplastantemente dominante. Hasta entonces, el arquetipo responsable –el individuo que se ocupa de sí mismo y de los suyos, que progresa— había predominado sociológicamente, al menos en la política, la economía y los medios de difusión masiva. Solo hay que echar un vistazo a la publicidad pre-castrista, en la radio, la televisión, el cine y la prensa plana, para comprobarlo. El triunfador era el arquetipo. La clase media pujante. El individuo imponiéndose a la circunstancia. Todo ello cambia drásticamente con el arribo al poder del arquetipo del fracasado: Fidel Castro.

El fracasado –estudiante fracasado, marido fracasado, padre fracasado, abogado fracasado, político fracasado, exiliado fracasado e incluso asaltante de cuarteles fracasado– llega al poder e implanta, consistente con su experiencia vital, el arquetipo irresponsable. Por supuesto, todo fracasado es un irresponsable y todo irresponsable, un fracasado. De manera que durante casi 60 años puede contarse la historia cubana como una sedimentación y consolidación del arquetipo irresponsable, de la cultura del fracasado, mientras las clases vivas, responsables, abandonaban la Isla. Lo definía así una amiga de un amigo que recientemente visitó Cuba: “Es un país de gente sentada”. Gente sentada que espera cualquier cosa menos sentirse mal, culpable, por permanecer sentada. Por eso el responsable es el enemigo, porque con su movimiento y sus logros, aun indirectamente, sin pretenderlo, culpabiliza a la gente sentada.

Acabar con la muda acusación que constituye la vida de la gente en movimiento ha sido durante más de medio siglo, secretamente, el objetivo de la gente sentada. Una aspiración que solo puede fructificar sin Estado de Derecho ni responsabilidad: En el paraíso del arquetipo irresponsable. Hay que desmontar el totalitarismo para lograr que la gente cubana comience a erguirse, y se responsabilice consigo misma, y eche a andar.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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