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Una apuesta factible

Una apuesta factible

Una apuesta factible
junio 26
02:31 2017

Contrasta grandemente la actitud que hasta ahora ha asumido el poder cubano tras la contundente declaración de Donald Trump del 16 de junio en Miami. Sabemos que Raúl Castro no ejerce el poder desde la permanente movilización de las masas sobre la cual residía en gran medida el estilo de gobierno de su hermano. Sin embargo, llama la atención el silencio público que ha guardado hasta ahora el General de cuatro estrellas y la cúpula de poder verde olivo, considerando incluso el desgaste de su hombre fuerte en Caracas. La creciente marea popular en contra de Maduro y sus crímenes execrables, podría suponer la presunta pérdida de su colonia más importante, hasta ahora, en la cuenca del Caribe.

¿Acaso esta desidia en responderle al “enemigo imperialista” tiene que ver con que el régimen de La Habana contempla otras opciones de supervivencia en el caso extremo de la perdida de Venezuela, así como de un empeoramiento de la renovada relación diplomática con los Estados Unidos? Puestos a barajar hipótesis que den respuesta a esta pregunta, debemos contemplar someramente la actual situación política en México y sobre todo en Colombia, teniendo en cuenta que en ambos países se efectuarán elecciones generales el próximo año y que como resultado de ellas podrían acceder al poder partidos o grupos políticos íntimamente relacionados con la mafia verde olivo.

En primer lugar quisiera aludir a México, quizás el más acariciado de los objetivos del castrismo desde los años 60, donde también organizó y apoyó infiltraciones guerrilleras. Pues bien, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el eterno aspirante a la presidencia de ese país, se presenta de momento como fuerte candidato en las encuestas para las elecciones que tendrán lugar allí en julio de 2018, después de haberse presentado y ser derrotado en 2006 y 2012. De sobra es conocida la filiación nacionalista-populista del caudillo mexicano, así como su ferviente simpatía por el régimen que gobierna en Cuba desde 1959.

Pero detengámonos en Colombia. El acuerdo final suscrito en La Habana el año pasado por las FARC y el gobierno colombiano, contiene algunas premisas que les garantizan a la ex-narco-guerrilla una presencia significativa en el escenario político colombiano. Por orden de importancia son las siguientes:

1.- La Reforma Rural Integral. La misma supone unos 10 millones de hectáreas para comunidades campesinas controladas por las FARC (“una vez convertidas en movimiento político, éstas dispondrán de excepcionales medios para adelantar sus campañas. En primer término, un acceso a canales de TV y estaciones de radio para difundir sus propuestas y programas, y al mismo tiempo, para tal efecto dispondrán de recursos oficiales y de Centros de Pensamiento y de formación política”. Plinio Apuleyo Mendoza. Colombia: el engaño juega sus cartas. En: Vargas Llosa, Álvaro, Coordinador. El estallido del populismo. Planeta. Barcelona, 2017. pp. 231-232).

2.- Como premio por la entrega de su armamento, todos los milicianos de las FARC recibirán una asignación mensual de 2 millones de pesos colombianos, (cerca de 700 usd). Aunque no se especifica por cuánto tiempo, gastar semejante volumen de dinero en un grupo insurgente criminal por el simple hecho de haberse extinguido, además de ser un descaro de seguro supondrá un enorme déficit para el fisco colombiano.

3.- En el momento de las elecciones al Congreso, se asegura a los candidatos ex-FARC, cualquiera que sea el número de votos que obtengan, cinco escaños en la Cámara de Representantes y otros cinco en el Senado.

Estos excepcionales privilegios, a los cuales se suman los cuantiosos recursos obtenidos por la guerrilla debido a su implicación en el tráfico de droga a gran escala (llegaron a ser el tercer cartel de la droga a nivel internacional), supone que los guerrilleros serán capaces de convertirse en una influyente fuerza política en ese país. Mendoza va más allá y señala que secretos y bien calificados agentes guerrilleros, ajenos a la lucha armada, pertenecen al Partido Comunista Colombiano Clandestino (PC3), fundado por Alfonso Cano, el cual ha conseguido infiltrar con éxito órganos de la justicia, centrales sindicales, centros universitarios, comunidades rurales y mass media.

De acuerdo con el intelectual colombiano, la guerrilla reconvertida no va a cometer el error de postular como candidato a presidente a uno de sus comandantes. Sin embargo, precisa que es probable que las FARC faciliten un acuerdo con diversos grupos y movimientos de izquierda para presentar a dichos comicios a un hombre de paja que no levante recelos, pero que en cambio represente la ideología anti-liberal y populista que preconiza buena parte del espectro político de izquierdas colombiano. Para ello prometerán a los electores suprimir las desigualdades y la pobreza, haciendo responsables de ellas a las oligarquías, transfiriendo al Estado todo el poder para ejecutar expropiaciones y redistribuir parte de esa riqueza a los sectores más desfavorecidos, ganando votos con ello. No hay que perder de vista que durante las conversaciones de La Habana, la guerrilla llegó a proponer el desmantelamiento de la democracia liberal mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente (lo mismo hace ahora Maduro, orientado por La Habana, “para radicalizar el proceso” y darle el tiro de gracia a los últimos restos del modelo liberal venezolano y su oposición democrática). Dicha propuesta no prosperó en La Habana aunque, como en el caso venezolano, sigue en pie para los narco-guerrilleros colombianos.

En resumen, vemos que en Colombia, y también en México, podrían ocurrir sorpresas electorales a favor de las fuerzas populistas de izquierda en pro de las cuales la elite verde olivo de La Habana ha trabajado y trabaja eficazmente sin descanso. Se podría comprender ahora que de momento Raúl Castro prefiera comprar tiempo y apostar por un presunta modificación del escenario político en dos países claves del subcontinente americano antes que aceptar una negociación con la administración Trump, respecto a la cual tendría que hacer concesiones sencillamente inaceptables para su régimen.

Sobre el autor

Enrique Collazo

Enrique Collazo

Enrique Collazo es Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana. Realizó estudios de Doctorado en la Universidad de Educación a Distancia de Madrid. Ha publicado libros sobre las cuestiones de la banca y el crédito en Cuba, tanto en la Isla como en España, y colaborado asiduamente en publicaciones como la revista Encuentro de la Cultura Cubana y su página web Encuentro en la Red, la Revista Hispano-Cubana, Cuadernos de Pensamiento Político e Islas, entre otras. Actualmente reside en Madrid.

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