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Venezuela, mi corazón y mi esperanza

Venezuela, mi corazón y mi esperanza

Venezuela, mi corazón y mi esperanza
febrero 20
15:22 2014

Hace 23 años, muchas de las creencias que albergaba acerca de nosostros, los seres humanos, se hicieron añicos frente a mis pies. Claro, era más joven, idealista, poeta, desinformada y criada bajo el bloqueo castrista. Por eso me vuelco en Venezuela, no en Leopoldo ni en Capriles, sino con su gente, con ese enorme animal de ojos abiertos que resucita en mí la esperanza en la dignidad del hombre y de la hombra.

“Tanto dolor se agrupa en mi costado/ que por doler, me duele hasta el aliento”. Elegía. Miguel Hernández

Esto no es un ajuste de cuentas, pero recuerdo, hace 23 años, cuando esta una mujer sola fue sacada a golpes de su casa y, más tarde, asesidada por las turbas durante más de 72 horas. Turbas feroces pidiendo su cadáver alrededor del edificio y en la acera del frente, más allá, siempre un poco más allá, un muro de “expectadores pacíficos”, con los brazos cruzados sobre el pecho, en silencio absoluto, mirando. Mirando.

Muchos de los que integraban la silente muralla humana eran, fueron, mis mejores amigos antes de que las turbas asaltaran mi casa. Pobres. Pobres ex amigos míos. Creo que eso no se supera nunca. Yo, en lo personal, lo he superado, pero entiendan: nuestras posiciones eran y siguen siendo muy distintas.

¿Cómo no voy a apoyar a los venezolanos? Ellos no están esperando a que “los demás” les hagan el trabajo sucio. No esperan a brincar el charco para vociferar. Ellos sólo se tienen a sí mismos y con esa pasión de los que se saben libres, se entregan y abiertamente escogen entre el final espantoso o el espanto sin fin. Al fin y al cabo, ¿sabe alguien que cosa es la vida y para qué nos sirve?

Hoy, 23 años después, cuando ya no soy joven, ni inocente, ni desinformada, ni idealista, ni vivo bajo el peso de ningún bloqueo, público o privado, que no me mueve ninguna razón, si no la certeza, que no una religión, sino la certeza, si viviera en Cuba, Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador… haría exactamente lo mismo que hace 23 años. Sola frente a la jauría de violentos y la pasividad de quienes se decían mis amigos, volvería a elegir la única manera que entiendo de estar en este mundo:

Libre, digna, equivocándome y en busca de la Luz. Por eso vuelco mi corazón y mi esperanza en la Venezuela de estos días.

Sobre el autor

María Elena Cruz Varela

María Elena Cruz Varela

María Elena Cruz Varela (Colón, 1953), poeta, narradora y periodista, reside actualmente en Miami. Tras obtener en 1989 el Premio Julián del Casal por su poemario "Hija de Eva", fue líder del grupo disidente Criterio Alternativo y encabezó la célebre Carta de los Diez, que exigía cambios al régimen de Fidel Castro. Exiliada en España, su novela "Juana de Arco: el corazón del verdugo" obtuvo en 2003 el Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio. Es Premio Príncipe de Asturias (1992) y Premio Mariano de Cavia de la prensa española (1995). En 2012 recibió la Medalla Avellaneda del Centro Cultural Cubano de Nueva York.

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2 comentarios

  1. Fernandez Viel
    Fernandez Viel febrero 20, 16:26

    ante esta valiente mujer deberiamos quitarnos el sombrero, lo que necesitan paises como Cuba y Venezuela es que la poesia escale la presidencia, una poeta presidenta ya basta de orangutanes y titeres al servicio del castrofacismo y la envidia de unos contra otros, la envidia es el lobo del hombre. Arriba Maria Elena!!!!!

  2. Esperanza
    Esperanza febrero 20, 21:31

    Muy sentida remembranza, me alegro que desde este lado Don Quijote cabalgue de nuevo y se entregue a luchar contra los molinos….. Cuando lo humanos dejamos de luchar la muerte se acerca oportunista.

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