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Venezuela y el Tiempo Eje

Venezuela y el Tiempo Eje

Venezuela y el Tiempo Eje
marzo 23
18:58 2014

En la historia existen los, denominados por los historiadores, “Tiempos ejes” que transforman las civilizaciones; ejemplos: la confrontación suicida de las dos guerras mundiales ocurridas en la Era Moderna y el fulminante fin del comunismo en el antiguo bloque de Europa del Este.

En la actualidad, en especial en los dos últimos años, el mundo está transitando por uno de esos “Tiempos eje” que trastocan las estructuras en todo el orden internacional.

El Medio Oriente no es el mismo de hace un par de años; la crisis de Ucrania-Crimea ha provocado un vuelco geopolítico en Europa, cuyo resultado visible hasta el momento es que Rusia y Alemania han reemplazado a los Estados Unidos en el papel de actor principal.

En cuanto al continente americano, Venezuela está experimentando una convulsión de signos alarmantes, en la cual el bonapartismo representado por el chavista Nicolás Maduro precipita un escenario crucial para el futuro de las Américas y del que no se vislumbra una solución que pueda servir de panacea.

Por un lado, la irresponsabilidad y las absurdas mentiras del chavismo, que rompió con la tradición política venezolana; por otro, el dúo Maduro-Cabello, presionado por la Cuba de los Castro, sólo dispone de una opción: ejercer la violencia sin importar los niveles de crudeza, so pena de ver desmoronada su gobernación.

La Venezuela en la calle no se muestra dispuesta a sufrir por más tiempo esa réplica de la versión comunista habanera. El clamor del pueblo venezolano, con los estudiantes ejerciendo de núcleo medular, aspira a lograr objetivos vitales sumamente básicos: la libertad y la justicia. Para ello, no va a cejar hasta ver destronada la dupla Maduro-Cabello, quienes se comportan como príncipes medievales, sin límites y sin ningún tipo de control.

Es un callejón sin salida, sin que podamos vislumbrar un desenlace a corto o mediano plazo y cuya solución exige nuestra participación directa como americanos y, en definitiva, como ciudadanos del mundo. Es imposible mantenerse en la butaca del espectador o en el rol del lector informado, como bochornosamente sucedió durante los años de existencia de los campos de concentración hitlerianos y los gulags soviéticos.

No podemos ser sordos ante los pedidos de ayuda que nos lanzan desde las calles venezolanas, basados en un verdadero principio de integridad inherente al hecho democrático.

Hay derechos que ningún gobierno, de manera alguna en este nuevo siglo, puede transgredir, pues su autoridad se supone que emana del pueblo. Pero, en este caso, el poder ejercido desde el Palacio de Miraflores, tal como sucede con los fundamentalistas islámicos, impide la instrumentación del ejercicio de la democracia.

La Habana de los Castro y el dúo Maduro-Cabello son los escollos principales a la solución de la actual crisis venezolana, cuyas consecuencias son de alcance imprevisible.

La disolución del gobierno chavista tendría repercusiones letales para la Cuba de los Castro y para todo el diseño de clientelismo anti-norteamericano, gestado por los petro-dólares en toda el área del Caribe y América Latina. Ello liquidaría las aspiraciones y designios de la “izquierda chic” y a los seguidores de San Marx, disfrazados de “socialistas del siglo XXI”.

Maduro-Cabello olvidan que, por primera vez en la historia, hasta el beduino del Sahara o los esquimales del Polo, con sus laptop y sus teléfonos celulares, saben lo que ocurre en cualquier parte del planeta, lo que constituye en sí mismo una revolución cultural cuyo resultado se hizo evidente durante los sucesos de la llamada “Primavera árabe”.

¿Cómo es posible permitir tal barbarie en un mundo cada vez más interconectado digitalmente?

Pienso que a través de los medios digitales de comunicación podemos romper con el bloque unidireccional de información que, voceado desde La Habana, ha establecido el chavismo en el poder.

Por eso, en lugar de ojear por la red tales sucesos y conformarnos con la opción “Me gusta”, debemos, si en realidad creemos en el poder de los medios a nuestro alcance, incorporarnos y unirnos en una vasta campaña mediática a través del ciberespacio para que todo el planeta conozca que lo acontece en Venezuela, solicitando:
(a) La salida de todos los cubanos castristas en Venezuela; (b) La inmediata libertad de todos los presos políticos producto de la represión chavista; (c) La realización de un referendo preparado y supervisado por instituciones internacionales de prestigio.

Debemos urgir, también, para que se cree una comisión de latinoamericanos integrada por personalidades cívicas de prestigio, expresidentes, intelectuales, candidatos y premios Nobel de la Paz, para buscar una solución al dilema venezolano,

Dejemos de ser lectores y unámonos a la campaña digital #SOSVENEZUELA.

Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

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