Neo Club Press Miami FL

Me voy a saltar al editor

Me voy a saltar al editor

Me voy a saltar al editor
octubre 20
21:46 2014

Los autores que publican por sí mismos descubren que muchas veces cuesta más la edición (corrección ortográfica, gramatical y de estilo) que la confección (diseño tipográfico, de portada y preparación para la impresión) de un libro. ¿Por qué? Por la cantidad de horas que un profesional debe dedicar a uno y otro aspecto. Justifican eludir a un editor por miedo a que distorsionen su voz, por dudar que quede editado correctamente: “una vez una amiga contrató a un editor y el libro quedó con errores”. Entonces deciden editarse ellos mismos.

Ilusiones, falsedades, pretextos para no hacer una inversión necesaria, porque no es un gasto. ¿Cree usted que los editores no han sido necesarios durante los cientos de años que ha existido la profesión? ¿Sabía que incluso los grandes escritores son editados, aunque ese trabajo sea anónimo?

Sin un manuscrito pulido las críticas negativas lloverán y la mayoría de las veces usted no se enterará. Si un buen libro destaca sobre los demás poco a poco, debido a que se pone de boca en boca, las críticas negativas lo hunden en el abismo incluso con mayor rapidez.

Es costoso contratar a un fotógrafo profesional para su boda. “Mi vecino es aficionado a la fotografía y tiene una cámara aceptable”. Se arrepentirá durante el resto de su vida. Sobre todo cada vez que sus amigas le muestren las fotos de sus bodas realizadas por expertos. Publicar un libro es un momento notable de su vida, tal como casarse, pero sin posibilidad de divorcio.

Un editor no puede hacer bueno un mal libro, pero sí puede convertir un buen libro en una obra maestra. Cuando es competente no quiere reescribir a capricho el libro que le entregan, sino mantener la voz auténtica del autor. No va a modificar su libro como lo hubiera escrito él, sino le va a comentar: “este párrafo está oscuro, muchas personas no van a entenderlo, te sugiero reescribirlo de nuevo desde cero, para que quede claro lo que quieres decir”; “aquí debes probar esto que declaras”; “esto ya lo dijiste en la página 30”; “¿sucedió antes o después del beso?”; “esto subrayado es un anacronismo”… Un buen editor quiere realzar tu estilo, no sustituirlo por otro, y el editor te preguntará, te sugerirá o te corregirá sin decírtelo, porque sabe cuándo es necesario hacer cada una de esas intervenciones.

¿Y cómo sé si un editor es bueno? Un editor debe tener un sitio web y permitir comentarios no censurados, para que se lean los testimonios de sus clientes. Esa transparencia hablará de la seriedad de su trabajo. Pídale una prueba de su trabajo, un antes y después de tres párrafos típicos no muy largos. Lea textos editados por él, para conocer si va con lo que usted espera.

Ningún editor puede afirmar que un libro editado por él no va a contener errores, sencillamente porque no es posible. Una novela promedio suele tener alrededor de 90,000 palabras, unos 720,000 caracteres contando los espacios. Nadie es perfecto y le aseguro que hay algunos errorcitos escondidos en los best sellers de las mejores editoriales.

Por último, creer que uno puede editarse a sí mismo es como mirarse en un espejo. La costumbre de vernos todos los días en la misma posición nos hace parecer bien. Pero en cuanto chocamos por sorpresa con un espejo inclinado en una tienda, alguien nos toma una foto imprevista o vemos el vídeo de la fiesta del sábado… No podemos ser objetivos con nuestra propia escritura. Usted leerá cien veces y cien veces pasará por alto lo que otro puede ver de una ojeada. Si se concentra en el contenido, puede cometer errores de concordancia. Si está concentrado en el estilo, pasará por alto una exageración. Los propios editores necesitan de editores.

“No soy un escritor profesional, sé que no escribo bien, pero quiero dejar mi impronta a la familia, amigos y descendientes. Ni siquiera voy a vender mi libro”. OK, pero al menos encargue una corrección ligera, que es más económica y elimina errores que, de quedar, serían objeto de burla.

Escribir, crear algo de la nada, es un trabajo descomunal y estupendo. Dele el toque final que se merece.

Por su parte, a los editores, de los cuales hay cada vez más desempleados, les convendría colocarse a tono con los tiempos. Antes estaban a sueldo en editoriales prestigiosas. Ahora probablemente tengan que trabajar por contratación. Sus clientes son muy diversos en cuanto a la calidad de lo que escriben y al presupuesto de que disponen. Adaptar su trabajo a ellos es hacer un servicio útil a la sociedad.

Este artículo fue editado por Armando Añel, a quien una vez pregunté:

—¿Cómo se escribe, “abemos” o “havemos”?

—Depende del burro —me contestó.

————————————————————-

http://alexlib.com/

Sobre el autor

Kiko Arocha

Kiko Arocha

Modesto Arocha (Kiko). Nació en La Habana en 1937. Ingeniero en Electrónica y doctor en Ciencias Técnicas. Llegó a Estados Unidos en 1995 y decidió reinventarse como traductor y editor de sitios web y de libros, para lo cual fundó la editorial Alexandria Library (www.alexlib.com) en Miami. Es autor del bestseller "Chistes de Cuba", una antología de chistes populares contra el castrismo que recopiló en la Isla.

Artículos relacionados

4 comentarios

  1. Callejas
    Callejas octubre 20, 22:38

    Acertado articulo de Kiko Arocha; pero yo no doy mis textos a un editor cualquiera. No todos son editores de verdad, aun cuando editan libros y textos. El editor no solo debe conocer el manejo de la gramática, la sintaxis, la ortografía y el estilo de redacción; tiene que saber el arte de la edición; tiene que poseer cierto espíritu de editor. Por eso abundan muchos gramáticos, lingüistas, redactores haciendo ediciones sin tener alma de editor.Pura porqueria!!!

  2. Armando Añel
    Armando Añel octubre 21, 13:12

    Kiko como siempre tan certero, un manantial de sensibilidad y experiencia. Este párrafo me parece clave: “¿Y cómo sé si un editor es bueno? Un editor debe tener un sitio web y permitir comentarios no censurados, para que se lean los testimonios de sus clientes”. Siempre hay que desconfiar de la censura. La censura siempre esconde algo.
    un abrazo Almirante

  3. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías octubre 21, 13:38

    Esta vez no solo tengo que reconocer la precisi£n de los criterios de Kiko en su artículo, sino además agradecerle que haya tocado un tópico tan olvidado como es el del trabajo del editor.Esto me toca muy de cercaporque siempre, aquí en Estados Unidos, he trabajado en un periódico como editor de estilo y de contenido. Casi nadie se percata del editor que está detrás de un libro, y créanme el trabajo de un editor es imprescindible para dar y mantener la calidad de un libro. Creo que este artículo dice mucho, y es necesario que se divulgue lo más posible. Por supuesto que no es el hecho de entregar el libro a un editor cualquiera, cuando quiere comprar ropa buena no va a un pulguero, sino que va a una tienda que ya conoce y que vende ropa de gran calidad. Esto depende de la averiguación que el autor haga de a qué editor entregarle su libro. Hoy en día esto es un tanto fácil de saber, porque se indaga por el nombr4e del editor de la editorial en cuestión y se busca sus datos, su quehacer literartio o científico, según sea, en internet, principalmente por los buscadores de Google y Yahoo, y ahí se va a dar cuenta del background que pueda tener el editor en cuestión.

    Para mí, la importancia del editor es tal que estoy por terminar una novela titulada Coincidencias de un editor, donde trato todas estas cuestiones e intento dar la posibilidad de una panorámica sobre el periodismo hispano en California, y del editor de un periódico se habla por los cuatro costados de la novela.

    Gracias a Kiko por este importante escrito.

  4. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías octubre 21, 13:43

    Un editor detrás de cada libro

    Esta vez no solo tengo que reconocer la precisión de los criterios de Kiko en su artículo, sino además agradecerle que haya tocado un tópico tan olvidado como es el del trabajo del editor. Esto me toca muy de cerca porque siempre, aquí en Estados Unidos, he trabajado en un periódico como editor de estilo y de contenido. Casi nadie se percata del editor que está detrás de un libro, y créanme el trabajo de un editor es imprescindible para dar y mantener la calidad de un libro. Creo que este artículo dice mucho, y es necesario que se divulgue lo más posible. Por supuesto que no es el hecho de entregar el libro a un editor cualquiera, cuando usted quiere comprar ropa buena no va a un pulguero, sino que va a una tienda que ya conoce y que vende ropa de gran calidad. Esto depende de la averiguación que el autor haga de a qué editor entregarle su libro. Hoy en día esto es un tanto fácil de saber, porque se indaga por el nombre del editor de la editorial en cuestión y se busca sus datos, su quehacer literario o científico, según sea, en internet, principalmente por los buscadores de Google y Yahoo, y ahí se va a dar cuenta del background que pueda tener el editor en cuestión.

    Para mí, la importancia del editor es tal que estoy por terminar una novela titulada Coincidencias de un editor, donde trato todas estas cuestiones e intento dar la posibilidad de una panorámica sobre el periodismo hispano en California, y del editor de un periódico se habla por los cuatro costados de la novela.

    Gracias a Kiko por este importante escrito.

Escriba un comentario

Armando de Armas en el Festival VISTA:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Una trompetilla, eso es la libertad

José Hugo Fernández

  La trompetilla se fue de Cuba. Su ausencia representa para nuestra gente lo mismo que representó la retirada de los cohetes soviéticos para el régimen. De pronto, ya no

0 comentario Leer más
  Ángel Santiesteban

La Parca merodea

Ángel Santiesteban

  A la abuela se le ha hecho costumbre mantener la vigilia en las madrugadas. Espera impaciente en la oscuridad porque de todas maneras quedó ciega por la diabetes, y

0 comentario Leer más
  Nilo Julián González

Querido padre

Nilo Julián González

                si dejara de buscar el asombro de todo y del mundo si dejara de ver con sanidad con este es mi cuerpo

0 comentario Leer más
  Yosvani Oliva

Tenga cuidado la noche

Yosvani Oliva

                Ándese sobreavisada la noche tan permisora de este bufón aburrido buscando quien lo contente. Trastoca las prioridades y a quemarropa dispara estrellas

0 comentario Leer más
  Baltasar Santiago Martín

¿Suicidio?

Baltasar Santiago Martín

  En memoria de Juan O’Gorman             No entres al río con los bolsillos llenos de piedras como hizo Virginia; antes que suicidarte, arrójale las

0 comentario Leer más