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Yisel Duque y su belleza electro-sensible

Yisel Duque y su belleza electro-sensible

Yisel Duque y su belleza electro-sensible
febrero 07
19:16 2015

El talento no nos sirve para llegar
más lejos, sino más acompañados

En medio de un panorama tan desolador bajo la buldócer mercadotécnica, se alza este disco de Yisel Duque, Life is. Ella es cubana de origen, pero, en su vida profesional y general, hoy es mucho más que eso.

De niña emigró de Cuba, a principios de los 80 a Panamá, y luego de una corta estancia se estableció con su familia en Miami, donde completó su formación en maestría de música y canto por la Universidad de Miami.

Yisel acaba de debutar con su primer disco en solitario (magnífico concierto de presentación consecuente), no se corta un pelo y sigue concurriendo; además de estar detrás de innumerables producciones que han sido y siguen siendo su cantera de formación (Natalie Cole, Carole King, Gloria Estefan, Jon Secada, Chayanne, Lila Downs, Alejandro Sanz, Shakira, Marc Anthony, Ricky Martin, Prince Royce, incluso a mí mismo, entre tantos otros beneficiados de su talento), ha llegado el momento de defender sus creaciones propias y lo hace por la puerta grande. Un ejercicio creativo que me hace cómplice tan conmovido como emocionado.

Con tintes de un pop electrónico sencillo, elegante, su voz y sus dejes cantautorales se hacen notar, con textos y arreglos tan inquietantes como sugestivos.

La coproducción ha corrido a cargo de Doug Emery (actualmente director musical de Barry Gibb), que toma las riendas también de su actuación en directo. En frase de Yisel sobre él: “Consiguió traducir mis ideas sonoras y enriquecerlas con las suyas. El resultado es exactamente lo que quería”.

Una propuesta novedosa para el panorama de las nuevas músicas, sobre todo de quien se sabe trasterrada de raíz cubano-americana, perfectamente bilingüe y postnacional.

Photo Photo Yisel Duqe 2Armonías abiertas, frescas y llenas de guiños preciosos que sorprenderán a cualquier oidor experto.

Sobre su lanzamiento: …resultó una puesta en escena no convencional, con la dirección de ella misma. “Mezcla de diferentes disciplinas y manifestaciones artísticas: video, teatro, plástica y por supuesto, su música. (Refirma) No es un musical sino un espectáculo con una conceptual historia musical”, que cuenta la vida de un emigrante, como la suya, que salió de Cuba a los 12 años, y hoy es mezcla de tantas cosas… –le dijo al Miami Herald en entrevista reciente–. La artista debutó en el legendario teatro Jackie Gleason de Miami Beach el pasado septiembre, y desde entonces no ha parado. Las taquillas se agotaron tres semanas antes del concierto y el evento fue llamado por los propios gerentes del teatro “el mejor hasta ahora en el Gleason Room”.

Excelente diseño de Consuelo Castaneda, que potencia la expresión del “Logos” de su rostro al Type de la famosísima “revista”, fotos impecables de Elvis Suárez que realzan su belleza (paradójicamente oculta en su portada, y que intuyo no sé si por intencionado rubor de concepto, y/o una huida fuera del figurar fashionista de costumbre, tras el evidente marco de “lo bello” aparencial, sendero a una introspección que se respira en todo el disco aún así), de un protagonismo significativo entre el glamour y lo sofisticado.

Waldy Dominguez (además coautor del tema que da nombre al disco) se luce en la post-producción y las mezclas, terminando de pulir esos detalles de ecos, texturas sobreimpuestas, toda la complejidad sonora por capas, ornamentos y obviamente la alta calidad de masterización final.

Trabajo fino, de ecuanimidad sin estridencias, que sustenta una entrada fuerte al panorama inmediato de nuestro espectro sonoro referencial.

Un disco que cruza fronteras, abriendo otro horizonte hacia lo “Trans-Latino” si se quiere más al día; que no por particular (entiéndase personal) renuncia a la generalidad, al Mundo, a una actualidad donde lo propio y lo ajeno se (con)funden en una red infinita de iteraciones y transculturaciones, hacia esa noción (con seguridad quizás más abierta) de obra en flujo, sin los típicos prejuicios fundamentalistas de las raíces, el folklor, entre otros complejos nostálgicos tradicionalistas de los que prescinde. Suficientemente despreocupada por esa sucesión de ejercicios engorrosos a veces tan comunes en nuestra cultura isolada (migratoria) de eufemística identidad e identificación (cultural, social, política, histórica, semiológica y típica).

Life Is marca un destino hacia la necesaria reactualización incluyente de todo lo que entendemos como transidentidad global post-¿cubana? Digo “Integral” –también, además, inclusive– porque lo uno no escinde lo otro y, en cambio, insiste, (le) reafirma, (le) reitera. Ella asume sin despejar, enfocada en trascender “el muro de sal”, el “telón de fondo”, la parálisis mental y otros sucesivos prejuicios, que ven la cultura como una fortaleza y no como un cruce de caminos; distinto a todo comportamiento estanco de sistemas perennemente cerrados, autorreferenciales y aislados de conocimiento.

Más allá del arco donde se tensó su/el talento (una orilla), hoy la flecha misma va dirigida hacia tantos (otros) horizontes, incluso bajo un mismo y perennemente “nuevo” cielo…  descubriendo una/otra(s) (a)venida(s), autopista para una actualidad bastante más descongestionada y refrescante.

Con Yisel podemos reflexionar sobre cuán tóxica puede ser una tradición que siga pensando que “no hay un cielo tan azul como su cielo”, ni otro sol filtrándose por doquier, sea “bajo la dulzura de las cañas”, el trigo, la vid o el bambú. Bien decía Budha: “Bambú que se dobla y no se parte”; que más allá de “La Cultura del Rehén” genera una contrapartida lúcida: “Una Estética de la Resistencia” (no Supervivencia) que pasa a la ofensiva, como respuesta cultural responsable del destino de una país, un pueblo y una nación comprometida, pero sin ataduras enfermas del apEGO (perennemente moribundo) del extrañamiento anclado a un pasado que ya no es e inevitablemente lanzad@ hacia un futuro irrevocable al que tampoco se adapta (nostalgia). Aprendemos, por las buenas, por las malas o de todas y de cualquier manera. El ahora y el aquí –es decir, un hoy que termina atropellando(te)nos qu(i)era(mo)s o no.

Es hora de soltar amarras. El pasado es discurso de la memoria, es decir: No es lo que fue, sino lo que uno recuerda, por tanto ficción, reconstrucción y (mem)brete, el futuro no ha sido y como idea invariablemente nos devuelve a un presente que de constante hipotecamos en aras de vanas proyecciones. Cuando únicamente somos –ahora y aquí–.

Es hora de que Miami deje de ser una ciudad mirando a su pasado, y se instale culturalmente en medio del Mundo. Un “hoy” fecundo y no desierto. Es hora de terminar de enterrar los cadáveres del jardín, incluso la nostalgia (superando juntos ese estado enfermo, enterándonos de una vez de que Cuba ya no es lo que uno recuerda, no lo fue, no lo será más). De igual modo tampoco debemos permitir que nos roben nuestro “hoy”, envenenando el patio trasero de nuestra existencia con deslealtades poseídas, guerra encubierta y zombies seudoculturales que vienen dispuestos a vampirizar(nos) el futuro bajo el eufemismo de un ¿intercambio? (entiéndase secuestro) tramposo, sobre todo porque primero hemos de preguntarnos si tras el muro hay algo deseable que “intercambiar” y nos interese, aparte de una familia sufriente que quedó atrás y de la que nos sentimos responsables. Hablo de algo que no sea la resistencia de acostumbrarnos al cambio mismo y constante como desafío. Voluntad de crecimiento, soltando atadura (apego) al grillete filial, que cuesta zafar, perder, y soltar. Pero que además resulta irreconciliable, si se quiere construir una vida plena, prolifera y fecunda en realizaciones, cuando menos decente, noble y lo que es más importante: sana.

avatars-000105173255-pxutle-t500x500Yisel lo sabe: Ella no vive con un pie allá y otro aquí. Liberando el ancla mental de su trabajo, que repuebla nuestro imaginario colectivo, pero ya no ¿diaspórico?, atomizado, perdido y disuelto; sino (re)encontrado, conjuntivo, eléctrico, dinámico, interconectado y comunicacional. A la altura de nuestro signus temporis. Al tanto de las nuevas tecnologías, sus consecuencias e impacto en lo profesional y todo lo que somos. Distinto a sostenerse en aquella hemipléjica idea (que heredamos de la progre izquierda divina o de la derechona nunca rosa) de: si Dios conmigo, ¿quién contra mí? Cuando no hay individuo, pueblo, tirano, incluso vasallo, que no se sienta listo, elegido y “Todo(s)” consigo.

Avanzando los tracks voy haciéndome a los innumerables paisajes, al suave color de un pulso de amar que invita… Ser, a un costado de la muchedumbre aborregada y abrazarnos erógenos, descubriendo que el placer es a la filosofía lo que el pegamento sustancial de una gravedad gnóstica. Porque la letra con sangre “entra” pero no se fija, así luego es/será lo primero que se olvida, drenada por la misma liquidez dolorosa que fue. La dimensión del sufrimiento es proporcional a la ignorancia, la rotura psíquica, la velocidad de escape y la pérdida. Pues el dolor es inevitable, el sufrimiento es una/tu elección (Budha).

Este disco apunta a ser todo lo contrario: Un electromagnetismo que nos fija al suelo del conocimiento, con una precisión tan extraordinaria como fascinadora.

Dice la física teórica que de todos los poderes de la naturaleza y la cosmología “la gravedad” es el/la más débil, entendámoslo frágil, pero no por eso menos transformador(a). Precisamente así, se construye esta música, tan fina, que un leve soplo de viento la eleva, pero así mismo tan vigorosa y fuerte, que el tiempo mismo no disuelv(e/a), suplant(e/a), eclips(e/a) o destruy(e/a).

Elegancia y equilibrio son el secreto. La estructura a veces me recuerda las antiquísimas Letanías Lauretanas (o Marianas) como alabanzas recitativas, ordenadas, repetidas y concordes, cuya forma insemina el espíritu de un bálsamo sin zozobra. Evocador –me atrevo a insinuar– ¿acaso? de un evangelio estético sensual, cargado incluso de un erotismo mesurado goteando su sonrisa. Es curioso porque: –Yo le siento sonreír cantando–. Fijémonos en eso (lo inaudible) que está y se nota. Buscad la expresión de las bocales abiertas. Algo bien difícil, pues la sonrisa es solo un gesto que aparentemente ¿no suena?, pero sin dudas se siente. Quiero decir: –Hablamos en todo momento de una obra sonora, donde se trata igualmente con importante respeto el silencio–. Aquello que no es omiso, y que incluso ¿sin estar? se presenta… contenido contráctil, emocionalidad latente, manifiesta ahí en lo invisible, en todo aquello ¿inaudito?, extrovertido para que una sensibilidad alerta lo viva.

Me fijo… Acuso los sentidos y brinco más allá de lo sensorial estricto, mudándome a la verdad que entraña este magnífico esfuerzo creativo.

El tema “Pasa la página” invita a una continuidad. Aquello que para nuestro José Martí fue “quien va en busca de Montes no se detiene en las piedras del camino”; revelación de madurez sobre lo esencial, desmenuzando lo aparente, hasta rasgar el velo de Maia y darnos de bruces con una verdad transpersonal que nos toca hendida y profunda.

Quizás por puro manierismo melómano sobre tendencias y situarla un poco en tiempo histórico (des)asociado a ninguna tradición en particular, se me antoja escuchar en “In Love With My Best Friend”, de manera remota, al susurro de lo mejor de “Sade”, la fuerza arrolladora y proactiva de la combativa de Glasgow “Sharleen Spiteri” (Texas) o los estratos atmosférico texturales de “Kosheen”, “Morcheeba” o “Sigur Ros”, aunque ella insiste en la pretérita, “eterna” pero a mi entender superada, Bossa de Jobim, Ella Fitzgerald… o de pronto, paradoxal y sorprendentemente hablando, un Massive Attack de contexto portuario del sonido Bristol, que yo no veo, pues en lugar de esa oscuridad opresiva postindustrial y transapocalítica británica, en comparación, su música me resulta contenta, luminosa… y resplandece con un optimismo a veces naïf, preciosamente ingenuo y positivista.

Continuando su viaje, el tema “Who’s Writing The Rules” (Quien escribe las reglas) es contundente, declarativo, lleno de intencionadas determinaciones que van tejiendo en recitativo argumento, un arreglo repleto de matices; lo mismo se (des)congestiona hasta el vacío que canta, o luego rompe las dinámicas para una ilógica perceptual no esperable. Y traduce al vuelo:

Dime lo que ves, dime lo que piensas. ¿Qué es “correcto”? ¿Cómo “debe” de ser? ¿Es realmente negro? ¿Es realmente blanco? Donde cabe el gris entre tu bien y tu mal. Háblame de otros, háblame de ti. No me dictes lo que debo hacer. ¿Quien escribe las reglas? ¿Quién rige los derechos? ¿Verías oscuridad donde yo veo luz? No quiero ser etiquetada. No quiero atraparme. No quiero atascarme entre las líneas de tu mapa. Trata otra manera. Dale chance a mi cambio. Pon a dormir al juez. Intenta un baile distinto. Sintiendo más profundo, mirando otra vez ¿verías lo bueno? (…) Mírame a los ojos. ¿Puedes verme por dentro? Estamos hechos de lo mismo bajo diferente piel.

Del mismo modo la libérrima versión del tema “Cuts Both Ways” de Gloria Estefan, con quien trabaja hace años.

“Cuts Both Ways” invita a sumergirnos en un silencio elegante de un minimalismo sónico reparador, que desde mi punto de vista constituye un oasis en medio del disco, por lo que sensorialmente me produce (su magnífica interpretación y arreglo), sugiriendo un estado que se me antoja lo que la propia ciencia bioenergética entiende y nutre, como resonancia inductiva (parasimpática) o actividad de campos mórficos; donde el cuerpo aplicado vibra cargándose de una placencia sensitiva relacional con la escucha, no excepta de sorpresas, meandros, derivaciones y otras rutas que no engañan; en cambio rompen su forma, alcanzando notas precisas que su voz intensa, hipnotiza y rasga… volviéndose a ratos un susurro terso e íntimo.

“La vida es” precisamente como ella dice: “la cuchilla afilada y la pluma (…) la verdad (…) el desvarío de una romántica sin remedio”, (llena de) “sensatez, locura, suspiro y adicción”.

Un “Virgo” que es Vigor escorpio (su signo) “Potens” de Ninfa o “Lilith Urbanita” bajo el neón estrellado de una ternura, encajándonos su cóccix como un aguijón eléctrico cuyo relámpago sube vértebra a vértebra, buscando la hipófisis plena de júbilo.

Dice tanto la poeta como la amante, gestionando la e(l/r)ección tras el –te quiero mañanero– y –Come baby can you see, “What you do to me”– de hembra rotunda: Ad eternuum seculorum. Si somos la prolongación de la luz buscando tu debida sombra. El animal constrictor, cuya musculación atrinca con leve benevolencia, el cuello del histerum que empinas aullando a la luz de la Luna: “los dedos en los labios, el beso en la nuca”. Hasta el grito, el estertor, el calambre subiendo por la columna, vértebra a vértebra. Eres tu quien aprende a ¿morir? la petite mort, en el estremecedor abrazo, Tantra “inccubus” de mi mente soez… mientras cantas. Transilvaneo, hemófilo aductor arriba, trepando por la apretada garganta profunda y susurradora, bajo la ritualidad sagrada de algún precioso ¿recuerdo?; repleto de flores y “ansias carnívoras de la nada”. Y pareces una astilla en el espejo, mil veces reconstruido y precioso de paciencia… Semblanza cocida con mil hilos dorados, para una Cuba distinta. Acaso: ¿No somos el antílope que llevas en tu boca? –la voz– corriendo Felina como la “Isthar” gueparda que bajó de Sirio. Tan verde guerrera como sus labios ¿besados?: EneAMIGA, cercolejana, viejoven, madrhija, cuerdloca, y venturada para su Trópico de Escorpio (Anaïs y Miller lo saben). Cuando irrumpes la vida con este soplo hirviendo, que siendo una(s) eres también toda(s), (in)quieta de una vez la vela danzaria y cantante.

Una chispa puede incendiar todo un bosque por viscoso. Una gota busca ser océano inevitable… Aprieta las rodillas, mientras susurres, hasta bailarte una y otra vez el agua.

¡Ah! Bien insiste Yisel en ¿la esperanza? que ¿le salva?, y no termino al final, sino ya para siempre en “La vida es” (Life Is) perpetuum continuo, donde los temas y las canciones son una interface, un poderoso portal, un jack inserto en la médula ¿de Dios?, en la Matriz, el arquitecto, ¿la máquina? incombustible haciéndose sensible, orgánica y transhumana.

Me place incluir sin traducción su preciosa nota de sensible agradecimiento:

Rather than a ¨thank you¨ or a ¨dedication¨, this is an inclusive note because this album belongs to every one of you who has pushed and supported me every step of the way… a list of names wouldn’t fit in this cove; to every single one of you whose love, talent and creativity has been carved in this project, to my musical influences that are beautifully infinite and to my parents that seal my happiness with theirs. A heartfelt “Namaste” to my sources of Light and Inspiration and a very special mention to Waldy Dominguez and Leesa Richards for believing in me even when I didn´t and shook the dust off my wings so I could fly again. Finally… names that were responsible for helping me find my way as an artist and for making my concept come to life… Ramon Huerta, Ricardo Eddy Martinez, Doug Emery, Julio and Orlando Hernandez, Dan Warner, Edward Magdariaga and Eduardo Rodriguez. I couldn´t have done it without you all and that relentless Love lighting the way. So here it is… ¨Life Is…¨ to us… to this family, blood and chosen, that ¨Life¨ has blessed me with. I´m grateful beyond words.

Ahí queda testigo de tu/nuestro tiempo. Excelente trabajo. ¡Enhorabuena! Total recomendación. Descubrid su belleza en todos los sentidos. Gran creadora, artista, compositora y cantante. Pero sobre todo gran amiga, y lo digo sin rubor. No viene de Cuba, ni se presta al coqueteo del “Embudo InCultural”. ¡Apoyémosle! Uno desde Barcelona, “tan lejos de Dios y de los Estados Unidos”, agradece escuchar notas tan alentadoras, alimentando el panorama de nuestros creadores del (e/in)xilio. Todo un hacer que nos hace. ¡Fuerza y adelante!

——————————————————-
Cd en iTunes: https://itunes.apple.com/us/album/life-is…/id924996398

Tracks Order:

1. Life Is (Yisel Duque) 3:45
2. Pasa La Página (Yisel Duque) 3:52
3. In Love with my Best Friend (Yisel Duque) 3:57
4. Who’s Writing the Rules? (Yisel Duque/Sarah Packiam) 2:47
5. Cuts Both Ways (Gloria Estefan) 3:36
6. What You Do To Me (Yisel Duque/Doug Emery) 3:28
7. La Vida Es (Yisel Duque/Waldy Dominguez) 3:44


Album Credits:

Produced & Arranged by: Yisel Duque & Doug Emery
Co-Produced by: Waldy Dominguez
Background Vocals: Yisel Duque & Leesa Richards
Keys & Programming: Doug Emery
Add’l Programming on “In Love With My Best Friend”: Ramon Huerta
Guitars: Dan Warner
Bass: Julio Hernandez
Percussion: Eduardo Rodriguez
Recorded at: Wave Sound Studios & Picks & Hammers Studios
Mixed & Mastered by: Waldy D. @ Wave Sound Studios
Photography: Elvis Suarez (GlassWorks MultiMedia)
Hair & Makeup: Sissi Ceballo
Art Direction & Design: Consuelo Castañeda

In Tune World Publishing (Ascap)
Swanky Groove Music Publishing (Ascap)
Foreign Imported Productions and Publishing (BMI)
Sarah Packiam Publishing (IMRO)
Management: In Tune World.

Official web site: http://www.yisel.com/
www.facebook.com/yiselmusic
www.twitter.com/yiselmusic

Press plus others:
http://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/musica/article2247155.html
http://www.venuemagazine.com/2014/10/06/bio-yisel/

Sobre el autor

Adrián Morales

Adrián Morales

Adrián Morales Rodríguez es Doctor en Estética por la Universidad de la Sorbona, Paris. Artista visual, músico, compositor y multinstrumentista. Discípulo del padre de la Deconstrucción Jaques Derrida. Entre sus textos obran: “Trastornos. De lo Antropofágico a lo Antropoémico. Power Food LEXIcom” Edt: Artium, Vitoria Gasteiz, 2008. “Sobre Dalí o la Metástasis del Inconsciente”, Edt: Fundación Joan Abelló, Barcelona, 2005. “HisPánico, I, II y III”, Edt: NomadART Productions, Barcelona, 2001 o “Genética Control y Sociedades en Descomposición”, Edt: Atópics, Paris, 1995. Vive y trabaja entre Europa y Estados Unidos.

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